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Reunion Regional Zacatecas. Zacatecas, Zac. a 14 de febrero de 2006.

Presentador:
Presiden este acto la ciudadana Gobernadora del Estado, Amalia Dolores García Medina; el ingeniero Carlos Slim Helú, Presidente Honorario del Grupo Carso; el licenciado Juan Carlos Romero Hicks, Gobernador del Estado de Guanajuato; el contador público Marcelo de los Santos Frada, Gobernador del Estado de San Luis Potosí; el ingeniero José Luis Barraza, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial e integrante de la Comisión de información y Seguimiento del Acuerdo; el ciudadano Juan Francisco Ambriz, Diputado Local y Presidente de la Comisión Permanente de la Honorable LVIII Legislatura del Estado; el Magistrado Bernardo del Real Avila, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado: el doctor Gerardo de Jesús Félix Domínguez, Presidente Municipal de Zacatecas; el licenciado José Guadalupe Cervantes Corona, ex gobernador del Estado de Zacatecas; el licenciado Genaro Borrego Estrada, ex gobernador del Estado de Zacatecas: el licenciado Arturo Romo Gutiérrez, ex gobernador del Estado de Zacatecas; el licenciado Pedro de León Sánchez, ex gobernador del Estado de Zacatecas; el ciudadano José Eulogio Bonilla Robles, Senador de la República de la Honorable LIX Legislatura.

Saludamos también la grata presencia de diputados locales, magistrados, presidentes municipales, de colegios, de profesionistas, presidentes de Cámaras de Comercio, empresarios y funcionarios estatales. Respetuosamente le solicito a la ciudadana Gobernadora Amalia Dolores García Medina hacer uso de la voz para darnos la bienvenida oficial a este evento.

Discurso de la Gobernadora de Zacatecas Amalia Dolores García Medina

Muchas gracias. Me da un enorme gusto darles la más cordial bienvenida a nuestra ciudad, a nuestro estado, para desarrollar los trabajos de este foro sobre el Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo. Estoy cierta de que nuestras deliberaciones se integrarán al gran diálogo nacional desatado por esta iniciativa.

Ya desde noviembre del año pasado, en la 26 reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores, al suscribir todos por unanimidad el llamado Acuerdo de Chapultepec, los gobernadores advertíamos la necesidad de regionalizar la difusión del Acuerdo y recuperar los más diversos planteamientos para enriquecerlo desde la pluralidad de las entidades federativas y de la nación.

Hoy avanzamos otro importante tramo en la nueva ruta de los consensos públicos que son tan necesarios en nuestro país, hoy dejamos constancia de que estamos construyendo, seguimos construyendo una nueva cultura política que queremos que se defina por el diálogo, por la inclusión y por la búsqueda común de mejores alternativas para el progreso de los mexicanos y las mexicanas, de las mujeres y los hombres de nuestro país.

Nunca en nuestra historia ha estado de más ahondar en el diálogo. En nuestro país la agenda de la nación debe ser animada, como hoy, por alternativas, pero nos encontramos en un momento con grandes posibilidades. 

En la centenaria historia de nuestros pueblos siempre ha existido la esperanza y el deseo de que se despliegue la posibilidad de discutir los asuntos nacionales, los del presente y los del futuro; para nuestra fortuna la civilidad política hoy abre paso a las voces interesadas en el diseño de un proyecto nacional compartido por todos y por todas, o al menos sostenido por el acuerdo y el consentimiento de la pluralidad mayoritaria, incluyendo partidos políticos, gobiernos locales, empresarios de diferentes tendencias, sindicatos grandes y pequeños, agrupaciones campesinas y organizaciones ciudadanas de diversa índole. 

Todos nosotros estamos convergiendo con mucha voluntad para levantar coincidencias, en esta enorme tarea de promover un acuerdo, porque compartimos la responsabilidad común de construir el Estado Democrático de Derecho, la cultura de la legalidad y del diálogo, para encontrar soluciones realistas a los graves problemas nacionales; porque en el centro del acuerdo está la convicción de promover las acciones colectivas necesarias para conseguir en el corto plazo y en el más amplio sentido de la expresión el bienestar de los mexicanos de ésta y de las generaciones por venir; porque en el seno de la sociedad civil permanece vivo el deseo de un poder democrático, un poder al servicio de las personas, de los hombres, de las mujeres, de las familias un poder que se someta a la voluntad general y la traduzca en políticas públicas concentradas. Los compromisos compartidos nos previenen contra la simulación y contra la demagogia, y una agenda de las dimensiones de las que se está pensado impide que la política se vacíe de contenido.

Un pacto de esta magnitud requiere de la conjunción de múltiples voluntades, es una agenda que reclama la presencia de todos los poderes públicos, de los gobiernos locales y del Gobierno Federal, de toda la sociedad. El pacto implica amplias alianzas sociales y demanda cambiar las prácticas de gobierno y la tradicional relación paternalista de las instituciones con la sociedad, poniendo por delante la relación basada en el respeto.

Para mí en lo particular y para el gobierno de Zacatecas el eje fundamental para la convergencia son las políticas sociales dirigidas hacia quienes estén en mayor grado de vulnerabilidad hacia los excluidos, hacia los más pobres, hacia los que están en condiciones de mayor fragilidad social, porque no puede haber una nueva nación si no se integra a todos en el desarrollo. El potencial de estos millones y millones de personas se está desaprovechando y eso mina las fortalezas de nuestro país, necesitamos que estos bastos segmentos de la población se incorporen al mundo de la producción calificada y del trabajo bien remunerado; necesitamos que millones de nuestros niños y nuestros jóvenes, hombres y mujeres en completa equidad, accedan al universo de la educación superior y reciban los beneficios mínimos de las instituciones de salud.

En síntesis, necesitamos reconstruir este círculo virtuoso de la economía, una economía para la gente, si queremos avanzar de manera significativa en las metas nacionales comprometidas para lograr los objetivos del milenio en nuestro país. Con consensos y propuestas podemos ir levantando por todo el país, tal y como es el propósito de hacerlo hoy en Zacatecas, un tejido de toda la sociedad con determinación, que tenga una visión a favor de México.

Por ello me es muy grato reiterarles la más calurosa bienvenida y desear el mayor de los éxitos hoy al suscribir el capítulo Zacatecas de este acuerdo que todos nosotros, estoy segura, compartimos y que también estoy segura tenemos el deseo de impulsarlo. Muchas gracias, bienvenidas, bienvenidos a Zacatecas.

Presentador:
Muchas gracias señora Gobernadora. En este importante acto contamos también con la distinguida presencia del maestro Juan Francisco Valerio Quintero, Presidente del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas.

Con la ponencia de “Apertura, el espíritu del acuerdo en el uso de la voz”, el ingeniero José Luis Barraza, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial e integrante de la Comisión de Información y seguimiento del Acuerdo.

Discurso de José Luis Barraza, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial e integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo

Licenciada Amalia García Medina, Gobernadora del Estado de Zacatecas; licenciado Juan Carlos Romero Hicks, Gobernador del Estado de Guanajuato; señor Marcelo de los Santos Fraga, Gobernador del Estado de San Luis Potosí; señores representantes de los poderes legislativo y judicial del estado de Zacatecas; doctor Gerardo de Jesús Félix Domínguez, Presidente Municipal de Zacatecas; señores ex gobernadores, ingeniero Carlos Slim Helú, señoras y señores.

El Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, el Acuerdo de Chapultepec, propone el fortalecimiento de la cultura cívica y política, la acción para la construcción de consensos, la apropiación de la democracia por los ciudadanos y la consolidación de las expectativas de la sociedad en un cauce definido del desarrollo nacional que desemboca en bienestar social.

En la circunstancia presente es necesario poner cauces a la discrecionalidad del poder público, propiciar la participación comprometida de la ciudadanía en el cumplimiento y seguimiento de las metas nacionales, en suma, colocar el proceso de transición ante un horizonte definido en el consenso. Es por ello que desde un principio un grupo plural de miembros de la sociedad civil planteamos este acuerdo nacional a toda la sociedad mexicana, asumiendo nuestro papel corresponsable en el avance del país, respetuosos de la responsabilidad constitucional del Estado para coordinar y conducir el esfuerzo de todos los mexicanos para el desarrollo sustentable y sostenible de nuestro país.

Los mexicanos estamos construyendo una democracia para garantizar nuestras libertades, nuestra pluralidad y nuestros derechos. Debemos fortalecer nuestras instituciones, la gobernabilidad y evitar visiones de corto plazo. Necesitamos fortalecer el respeto a México en el concierto de las naciones, al consolidar el papel distinguido que la diplomacia mexicana ha tenido históricamente y con una activa defensa de los intereses del país.

El Estado de Derecho, las instituciones y una sociedad civil cada vez más participativa son elementos fundamentales para construir la gran nación democrática, próspera y equitativa que deseamos. México estará lejos del Estado de Derecho mientras los ciudadanos y las familias mexicanas no tengamos seguridad en nuestras viviendas, calles, en nuestros pueblos y en nuestras ciudades.

México por su riqueza natural, tradición, cultura y proyección internacional cuenta hoy con todas las condiciones para que su población acceda a mejores niveles de bienestar y se inserte con éxito en un mundo globalizado y competitivo que demanda y ofrece mayores conocimientos, competitividad, productividad y eficacia.

Atravesamos tiempos excepcionales en los cuales la más importante de las variables externas son muy favorables: Los ingresos por petróleo gracias al precio y al volumen exportado, las remesas de los mexicanos son las más altas de la historia. al igual que los ingresos por turismo, y el superávit comercial con los Estados Unidos de América; asimismo, las tasas de interés sobre la deuda externa son las más bajas. Tantos factores externos tan favorables deben ser aprovechados de inmediato al controlar el gasto corriente e impulsar las inversiones públicas y privadas. Esta situación es temporal y sería irresponsable no capitalizarla.

Contamos con una sólida estabilidad macroeconómica, es necesario preservar finanzas públicas sanas, ahorro interno creciente y potencializar una fuerte economía doméstica, así como a una gran población actual y futura, económicamente activa y participativa. Ahora debemos asegurar un alto crecimiento económico con empleo y un sólido desarrollo social, todo ello respetando nuestro medio ambiente.

Los trabajadores mexicanos han demostrado capacidad para aprender rápido, voluntad para trabajar y progresar, así como una notable responsabilidad, deseo de superación y solidaridad con su familia con sus compañeros y con el país; el trabajador del campo ha demostrado también férrea voluntad, capacidad de trabajo y de adaptación, sin embargo, la falta de oportunidades de trabajo lo han orillado a buscar empleo fuera de nuestras fronteras, sin olvidar sus raíces y sus familias, por eso la necesidad de sostener un crecimiento económico que genere suficiente empelo y que en unos años eleve el ingreso per capita de los mexicanos y consecuentemente su nivel y su bienestar.

Muchas de las acciones concretas para alcanzar los objetivos aquí mencionados no requieren de grandes inversiones o gastos, pueden realizarse transformaciones sustanciales con pocos recursos y cambios en apariencia de poca relevancia. Es posible lograr cambios de fondo con cambios de forma, tenemos una enorme riqueza de recursos humanos, naturales y energéticos que debemos desarrollar.

México necesita aumentar y mejorar su capital físico y combinar la inversión privada y social con una creciente inversión pública para desarrollar la infraestructura de comunicaciones, de energéticos, electricidad, agua, salud, educación y vivienda.

Contamos con una gran población económicamente activa, actual y futura, pero somos una sociedad que necesita más y mejor educación, más y mejor salud, más oportunidades de empleo, vivienda, deporte y recreación. Somos una sociedad que requiere vivir en libertad y con seguridad, como corresponde a un estado democrático moderno y a una nación empeñada en sobresalir.

Los recursos disponibles del sector público son y serán insuficientes para que el Estado se haga cargo de estos desafíos por si solo, para nuestro desarrollo sostenido y sustentable es necesario sumar los ahorros privado y social; para avanzar a la velocidad que requiere una nación del tamaño, la diversidad y riqueza de México, se necesitan políticas de Estado de mediano y largo plazo, bien definidas e instrumentadas para apoyar el esfuerzo nacional, ya que en esta nueva civilización tecnológica el desarrollo es un proceso acelerado que se da en pocos años y que se retroalimenta al compartirse.

México puede y debe entrar en este proceso virtuoso como ya lo hicieron otros países de culturas diversas y distintos continentes, necesitamos definir consensos básicos que compartamos todos con una sólida unidad nacional, dentro de un marco de pleno respeto a nuestras diferencias ideológicas y políticas. Somos conscientes de que cuando los mexicanos unimos esfuerzos se multiplica nuestra capacidad de vencer retos y alcanzar las metas de desarrollo y bienestar social.

Postergar un acuerdo de unidad nacional que postule el Estado de Derecho, el desarrollo, la inversión y el empleo sería una irresponsabilidad histórica que profundizaría inequidades y problemas sociales. Tales convicciones son precisamente las que nos han reunido ahora. Aunque ostentamos diferencias políticas, sociales y distintos objetivos y necesidades, todos los mexicanos tenemos algo en común: la aspiración a un país con justicia, educación, desarrollo y empleo.

La diversidad de México no implica incompatibilidad, enfrentamos problemas comunes y para los cuales debemos buscar soluciones comunes, en eso estamos todos de acuerdo. Si le va bien a México nos va bien a todos, de nuestro esfuerzo depende que este país sea el que queremos con seguridad, infraestructura, educación y justicia.

En todo lo que se refiere a México y por todo México es momento de estar de acuerdo, por eso el Acuerdo de Chapultepec es el acuerdo de todos lo mexicanos. Muchas gracias.

Presentador:
Muchas gracias señor presidente. Se encuentran también entre nosotros presidentes de todos los partidos políticos en el estado de Zacatecas, integrantes de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo y directores de medios de comunicación. Escuchemos a continuación la intervención del licenciado Juan Carlos Romero Hicks, Gobernador del Estado de Guanajuato.

Discurso de Juan Carlos Romero Hicks, Gobernador del Estado de Guanajuato

Muy buenos días señora gobernadora, don Carlos Slim, don José Luis Barraza, distinguidos colegas, señor Gobernador de San Luis Potosí, señores ex gobernadores, distinguidos representantes de los poderes públicos y las instituciones del estado de Zacatecas, señoras y señores.

En el México democrático que estamos construyendo todos tenemos una responsabilidad qué asumir. El artículo tercero de la Constitución Política del país establece que la democracia no solamente es un régimen político, es una forma de vida, y en democracia no hay punto final, siempre se puede encontrar perfeccionamiento y todos tenemos alguna responsabilidad.

Cuando el día 29 de septiembre del año pasado un grupo de ciudadanos comprometidos con el país anunciaron la firma del Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, puedo señalar que en el grupo de gobernadores lo recibimos con una amplia simpatía, misma que como comentó la señora gobernadora suscribimos en 14 de noviembre en Torreón, Coahuila, porque es sin duda un abono importante en el empeño de los mexicanos, en poner al alcance de la sociedad toda nuevos modelos de participación ciudadana, convencida de que lo que es mejor para el municipio también lo es para el estado y también lo es para todo el país.

México es un país que lleva prisa, que tienen luces y sombras, contrastes y deudas qué atender y vive también una gran transformación, que urge que le dé certidumbre a la sociedad y que tiene qué traducirse en mejores oportunidades y en mejores condiciones de vida para todos, estos son algunos resultados que tendrán qué esperarse aplicando políticas responsables. Aquí conviene recordar que la palabra responsabilidad viene de dar respuesta a las circunstancias, todo esto tiene que estar sustentado en una convivencia civilizada y en la vigencia plena del Estado de Derecho.

Un rasgo central de las reformas tiene que ver con el espíritu federalista, y uno de los aspectos que quisiera compartir con mucho orgullo, y lo digo quizá en doble condición, primero porque soy el Presidente de la Conferencia de Gobernadores en este momento y, segundo, porque soy el gobernador de mayor antigüedad en el país, y es que he podido ver como la Conferencia de Gobernadores ha participado con tres objetivos y tres características muy importantes: la primera es el fortalecimiento del pacto federal, la segunda es que todo lo que decidimos lo hacemos por la vía del consenso y por la unanimidad, y la palabra unanimidad viene de una sola alma y de una sola voluntad, y también porque, por otro lado, no asistimos a la Conferencia de Gobernadores con criterios de partido político, no porque no pertenezcamos a uno de ellos, sino porque nosotros representamos a toda una sociedad; los que votaron por nosotros, los que votaron por otras fórmulas y los que por algún motivo lamentable decidieron no votar por nadie.

Y en ese espíritu hemos querido ir fortaleciendo el federalismo y entendemos todo esto como una búsqueda de decisiones de descentralización, y por eso le damos la bienvenida a esta descentralización y acuerdos regionales del Pacto de Chapultepec, porque en la medida en que esto se traslada a las regiones y llega sobre todo a los municipios donde el ser humano tiene nombre, rostro, corazón, domicilio y apellido, esto tendrá mayor viabilidad.

Por todo lo anterior es muy importante la extensión del acuerdo mencionado, con una gran convocatoria nacida de la sociedad civil y como una invitación a todos los actores económicos, sociales y políticos para avanzar en la búsqueda de consensos y una discusión madura hacia un futuro de un progreso y desarrollo para México.

Nos gusta decir que cuando uno escucha a los demás corre el riesgo de aprender y ese riesgo hay que correrlo todos los días. Nuestro país no se está escuchando así mismo en ocasiones y tenemos qué entender que debatir no es reñir, y discrepar no es reprimir.

Tenemos qué ver de cara y de frente a los próximos años, por eso es que los cinco puntos son fundamentales: Estado de Derecho y seguridad pública, para consolidar un estado democrático de derecho que garantice libertades, derechos humanos, sociales, seguridad física y jurídica. Gabriel Said diría “Estado de Derecho, no estado de chueco”, eso es lo que queremos todos; segundo, un desarrollo con justicia, con crecimiento económico y empleo que permita un crecimiento sostenido sustentable con empleo, y sobre todo con políticas redistributivas; tercero, formar y desarrollar capital humano y social, más salud, más educación; cuarto, el desarrollo de capital físico, acelerar la construcción de aspectos con infraestructura y vivienda; quinto, la propia reforma de la administración pública para hacerla más humana, más humilde, más prudente, más sensible, más cercana al ciudadano, porque el ciudadano espera tres cosas de nosotros: resultados, resultados y más resultados, hacerla más eficaz y por supuesto que también hacerla más transparente.

En toda esta perspectiva nuestro país ha venido reflexionando quizá durante mucho tiempo sobre varias reformas que son indispensables de las que todos platicamos pero que lamentablemente como país no hemos logrado consolidar.

Si alguien viniese del exterior a nuestro México y encontrara cómo todos los actores platicamos de la reforma de la hacienda pública, de la reforma laboral, de la reforma energética, de la reforma  de Estado, no entendería porqué no ha habido suficiente voluntad, suficiente generosidad y madurez para sacar la tarea adelante.

Urge también, de cara y de frente al país, buscar una auténtica reforma de Estado, particularmente en tres avenidas: primero, revisar las reglas  de acceso al poder y que tienen que ver con el marco de elecciones que es apropiada y que tiene un excelente árbitro que es el IFE y un excelente TRIFE; sin embargo, hay que modificar calendarios, reducir los tiempos de precampaña, reducir los tiempos de campaña externa, revisar el modelo de financiamiento público, más transparencia y más rendición de cuentas; segundo, las reglas del ejercicio del poder, más fiscalización, más transparencia y mejor entrega de resultados y, tercero, mejor distribución de atribuciones. Si hoy volviésemos a revisar el marco de esta Constitución donde México es una república representativa democrática y federal, sin duda que le daríamos más atribuciones al municipio, más atribuciones al estado y menos atribuciones al Gobierno Federal, y esto es porque la autoridad más próxima es la que esta más cerca del ciudadano y tiene mayor capacidad de respuesta.

Estas reformas nos tienen que dar más descentralización, mejores procesos democráticos electorales, mayor rendición de cuentas, más participación social, mejor manejo de las finanzas públicas, una reactivación económica y sobre todo que trabajemos en las líneas fundamentales del país que queremos diseñar.

Hay que trabajar mucho en el consenso y entender que si bien en ocasiones hay diferencias que nos separan, es muchísimo más lo que nos une que aquello que de alguna manera nos pueda dividir. Hay que caminar con paso firme, y todo este año estaremos viendo dos grandes procesos públicos: por una parte el proceso gubernamental que trabaja en la lógica de la inclusión y en la lógica de estar cerca de las personas, la lógica de la coincidencia, y la otra que tendrá que ver con la competencia entre candidatos y partidos, y es muy importante que esta competencia se dé con ética y con civilidad.

Puedo comentar que el interior de grupo de gobernadores desde Oaxaca el 19 de agosto, Torreón, 14 de noviembre y recientemente hemos venido trabajando en una serie de principios que consideramos que aparte de los mínimos que la Ley Electoral establece es muy importante abonarle.

Ejemplo, primero, que el gobierno no haga promoción activa del voto para no confundir circunstancias; segundo que si bien se garanticen los derechos de servidores públicos, estos cuiden muy bien el uso de los recursos, y el tiempo para no confundir la vida propia de carácter partidaria a la que tiene derecho con la actividad gubernamental, sobre todo que los servidores públicos sean imparciales, legales y honestos; tercero, que no haya descalificación por parte del gobierno de manera nominativa a partidos y a candidatos; cuarto, que aunque la ley no nos obliga, podamos 30 días antes de la elección suspender toda la promoción de la obra pública y el desarrollo social, para dejar al electorado con mayor amplitud y mayor libertad para mejor toma de decisiones. Este tipo de conductas, entre otras, significa que queremos reconocer las reglas y queremos consolidar y atender a las instituciones.

En suma, nuestro país tiene qué trabajar aparte de los cinco grandes ejes que la sociedad nos ha indicado el día de hoy, en tres condiciones básicas: primero, acuerdos, hay que tener clara perspectiva sobre la próxima generación; segundo, el fortalecimiento de instituciones, la familia, las universidades, las iglesias, las sociedades cooperativas, las empresas, el Estado mexicano y, tercero, tenemos qué trabajar en un marco de mayor legalidad.

Cuando le preguntamos a los mexicanos qué quieren para el futuro, el mexicano es muy noble, quiere vivir en paz, quiere tener seguridad económica en su persona y en su bienes, quiere un mejor futuro para sus hijos, que reciban educación, salud, vivienda mínimos para tener bienestar, para vivir con dignidad, y quiere mejores condiciones para tener una buena forma de nivel de vida.

En México nadie puede sentirse plenamente satisfecho aún, porque hay mucho pendientes, pero el desafío es de todos, hoy por eso el llamado es a que todos, sin reservas y con un espíritu renovado, trabajemos juntos por México. Estamos obligados y dispuestos a trabajar para que nuestros sueños se transformen en realidad, para que cada día sea mejor y cada paso que demos nos conduzca a una mejor condición de vida.

Las cosas que en la vida se aprenden, se multiplican cuando se comparten, y le tenemos qué decir a cada mexicano: “Si tú estás, estamos todos”.

Carlos Fuentes nos diría que “cuando excluimos nos empobrecemos y cuando incluimos nos enriquecemos”. Tenemos que conservar vivo el pasado, pero no significa darle o vivir de espaldas al futuro, y en esta perspectiva, México afortunadamente es una sociedad policromática.

En el alma de nuestro México está gran parte del empeño que tenemos; el miedo congela a las sociedades, es el enemigo de las libertades y la prosperidad social y económica, y uno de los retos que tenemos qué mantener tiene que ver con la posibilidad de cada mexicano desarrolle su propia utopía.

El año pasado celebramos en la cultura universal el IV centenario de la aparición de la primera edición del Quijote, el personaje de ficción más importante de la cultura universal, de un Quijote que se empeña en lograr mejores condiciones, y ese es el reto que tenemos qué hacer, defender la utopía, por eso, como diría Octavio Paz: “El hombre no está en la historia, el hombre es  la historia”, y en esa perspectiva todos somos necesarios, pero nadie es suficiente.

Lo que tenemos que hacer es trabajar con mucha humildad, hacer a un lado nuestras diferencias y reconocer que lo que tenemos que abonarle y trabajar es el diseño de un México a la altura de los sueños de cada uno de nosotros. Muchas gracias.

Presentador:
Solicitamos de manera respetuosa al contador público Marcelo de los Santos Fraga, Gobernador del Estado de San Luis Potosí, que presente su intervención, por favor:

Discurso de Marcelo de los Santos Frada, Gobernador del Estado de San Luis Potosí

Muchas gracias, muy buenos días. En primer término quiero agradecer a la anfitriona Gobernadora Constitucional del Estado de Zacatecas, Amalia García Medina, muchas gracias gobernadora; también agradezco a la propia gobernadora y al ingeniero Carlos Slim Helú la invitación que se sirvieron hacerme para estar en este importante foro promotor del Pacto de Chapultepec. Muchas gracias.

Y de esta manera poder expresar ante todas y todos ustedes que construir un país cada día mejor, digno de nuestra historia y a la altura de nuestros sueños es una tarea que compartimos, estoy seguro, todas y todos los mexicanos.

Al margen de diferencias naturales que hoy se expresan en un clima de libertad y tolerancia, hemos preservado un espacio común donde convergen voluntades de muy diverso signo, y más allá de la pluralidad política, ideológica y cultural que nos constituye como nación, hemos sido capaces de mantener el interés general por encima de visiones parciales o fragmentarias de grupo o partido, de gremio o sector.

Hoy nos une el compromiso con la democracia y la consolidación de un auténtico Estado de Derecho que garantice la gestión transparente del poder público, la seguridad jurídica para todos los ciudadanos y el ejercicio pleno de las libertades; nos une también la firme determinación de superar en el más corto plazo las condiciones de pobreza y marginación en que viven millones de mexicanos; nos une además la férrea voluntad de transformar el mundo laboral y productivo sociocultural y educativo para conquistar el lugar que merecemos en el complejo escenario mundial; nos une la vocación de futuro y la responsabilidad inquebrantable con las generaciones que vienen, con los niños y jóvenes que reclaman espacios y horizontes para poder desarrollar su potencial creativo; nos une el compromiso contra toda desigualdad y discriminación, con las mujeres de toda condición y edad que exigen respeto e igualdad de oportunidades, con los hombres y mujeres que en la plenitud de su vida no se resignan a la marginación o el trato indigno, con los pueblos indígenas que reclaman reconocimiento a su autonomía como parte activa, no pasiva o subordinada de la sociedad nacional. Y todo esto que nos une, independientemente de banderas partidistas y legítimos intereses particulares, configuran una verdadera agenda nacional que los actores políticos no pueden eludir o abordar con indiferencia. En ello residen desde cualquier punto de vista el valor y la trascendencia del Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo.

Firmado el 29 de septiembre del 2005, como ya se mencionó, el llamado Pacto de Chapultepec representa el ejemplo mejor articulado de la sociedad civil por construir una nación vigorosa y dinámica, dispuesta a superar los enormes rezagos y a desplazar las inercias que impiden su desarrollo pleno, un programa para el México futuro que construimos hoy, un programa para el México del nuevo siglo, no es de extrañar, por eso, que en los últimos meses haya recibido el apoyo de los más diversos sectores sociales y productivos, así como el respaldo de las fuerzas políticas responsables.

Organizado en cinco grandes ejes, el Pacto de Chapultepec bosqueja con precisión y sensibilidad los desafíos que enfrentamos hoy por hoy: Estado de Derecho y seguridad pública, desarrollo con justicia, formación y desarrollo de capital humano y social, desarrollo de capital físico y de reforma de la administración pública, en cada uno de ellos se advierte la decisión de abordar con inteligencia y visión estratégica el cúmulo de problemas que padece el país, la complejidad del reto que impone la consolidación de nuevas prácticas e instituciones, el enorme esfuerzo que supone a un mismo tiempo actualizar el entramado jurídico-institucional y modificar las mentalidades en la perspectiva de una nueva ciudadanía democrática.

Me interesa destacar sobre todo el espíritu que recorre todo el documento, la firme intención de atacar las causas de la marginación, la inseguridad y la desconfianza; el propósito de contribuir desde la plaza pública y actividad productiva, a revertir el deterioro económico, social y cultural que lastima la dignidad de muchas familias mexicanas.

Por todas estas razones, como ya se mencionó también, la Conferencia Nacional de Gobernadores, la CONAGO, decidió respaldar en la ciudad de Torreón este gran acuerdo nacional, lo hicimos con responsabilidad y disposición al debate de ideas que enriquece el diálogo democrático, sabedores de que con cada pequeña acción que emprendamos en nuestras respectivas responsabilidades, estamos abonando al México próspero, grande y fértil que todas y todos queremos.

Estamos concientes de que cada entidad y región del país vive situaciones particulares, pero también sabemos que en cada rincón de la República existe un enorme potencial para el desarrollo económico y social, y estamos convencidos de que juntos, sin exclusiones ni dogmatismos, debemos aprovechar las oportunidades y generar un círculo virtuoso para el crecimiento, la productividad y la competitividad frente al exterior, de ninguna otra forma podremos elevar los niveles de vida de la población y garantizar condiciones dignas para todas las familias mexicanas.

En San Luis Potosí, como en Zacatecas y en el resto de la República, estamos concientes de que México enfrenta el formidable desafío de la consolidación democrática y la recuperación, la recuperación del crecimiento con justicia, que en ambas vertientes: la política y la económica, se juega la calidad de nuestro desarrollo, pero un desarrollo integral en el más amplio sentido del término, como estadio superior de convivencia, dignidad y calidad de vida.

El Acuerdo Nacional para la Unidad el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo responde a todas estas preocupaciones y anhelos de millones de mexicanos.

Como Gobernador de San Luis Potosí quiero refrendar mi compromiso con el Pacto de Chapultepec y manifestarles así mismo que mi gobierno sigue trabajando sin descanso para que las acciones sugeridas en este documento se traduzcan en hechos, en hechos que impulsen el desarrollo integral de nuestra población, para ello hemos conjugado esfuerzos de todos los sectores sociales, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, empresarios y trabajadores, profesionistas y maestros, productores agrarios, organismos de la sociedad civil, comunidades, barrios, pueblos, etcétera.

Debemos echar toda la carne al asador, debemos poner a la disposición de la sociedad todos los recursos humanos, financieros y materiales para que las familias mexicanas vivan seguras y cuenten con una vivienda digna, modernizar y extender la cobertura de los servicios de salud y seguridad social, garantizar el acceso de todos los niños y jóvenes a una educación de alta calidad que los prepare para el futuro.

Debemos recuperar la senda del crecimiento económico sostenido y sustentable, impulsar la generación de empleos permanentes, productivos, pero sobre todo bien remunerados, atacar en su origen las causas de la emigración, que destruye comunidades y vulnera la unidad familiar.

El Pacto de Chapultepec, propuesto por organizaciones de la sociedad civil y al que nos hemos adherido gobernadores, partidos políticos, sindicatos e innumerables organizaciones sociales, representa la oportunidad de recuperar la confianza en nosotros mismos y en la grandeza de nuestro querido México; un proyecto por supuesto atrevido, audaz, que puede concretarse si privilegiamos el diálogo, la búsqueda de consensos y la disposición al acuerdo respetuoso para salir adelante; un proyecto ambicioso que reclama a todos nosotros la responsabilidad y compromiso, voluntad de servicio e imaginación. El primer gran desafío que enfrentamos es evitar que a las palabras se las lleve el viento, y traducir las ideas en acciones que estimulen el crecimiento justo, equitativo y sustentable de un país con historia y vocación de futuro.

El momento de México es hoy, hagamos de nuestro esfuerzo particular una suma de voluntades para lograr que nuestra nación se mantenga como nuestro mayor orgullo. No me resta más que, además de agradecer nuevamente la invitación, pues reiterar mi compromiso que he hecho en mi entidad, la de ser respetuoso en este año y siempre, pero en especial en este año, de cara a los procesos electorales, de los actores políticos, de los partidos políticos, de las instituciones electorales, de buscar que nuestra gente sienta que las elecciones son transparentes y legales y que por ende su voto cuenta y vale, y que con quien gane vamos a trabajar. Muchas gracias por su atención.

Presentador:
Quisiéramos en este espacio solicitar  a los señores ex gobernadores  de Zacatecas que nos acompañan, si alguno tuviera algún comentario que quisiera hacer a lo ya aquí comentado.

Discurso de Genaro Borrego Estrada  ex gobernador de Zacatecas

Muchas gracias. La omisión en el uso de la palabra podría significar un desacuerdo, y por eso he tomado la palabra solamente para significar la profundidad, la trascendencia, la pertinencia, tanto en la coyuntura del país y de nuestra entidad como con perspectiva histórica de este Acuerdo de Chapultepec.

El día de ayer quienes han promovido el Acuerdo de Chapultepec llevaron a cabo en la Ciudad de México una reunión de seguimiento de este acuerdo, y dentro de los participantes, quienes hicieron uso de la palabra estuvo una mujer especialmente talentosa, aguda, quien hizo uso de la palabra, y en su texto hay muchas cosas rescatables, pero en esta ocasión yo quisiera tan sólo destacar una, se trata de Ángeles Mastretta, seguramente todos ustedes la conocen.

En su texto dijo muchas cosas además de bellas, de bien escritas, de bien dichas y de profundas, una que me llamó especialmente la atención, dice “No nos conviene luchar por separado para ser vencidos juntos”. Fíjense la profundidad de estas palabras. Qué ganamos si luchamos cada quien por nuestro lado, y de hacerlo así, al final en lo que vamos a estar juntos es en la derrota.

Exalto estas palabras de la escritora, porque es justamente desde mi punto de vista lo que anima el espíritu del Acuerdo de Chapultepec.

No nos ponemos de acuerdo, esta palabra tan sencilla, el Gobernador de Guanajuato que le gusta la etimología, según vi en su, escuché en su texto, viene de cordare, del corazón, estar todos en el mismo sentido, en la misma dirección, y qué difícil es estar de acuerdo. Pero también dice Ángeles Mastretta “Ah, pero cuánto ruido hacemos cuando no estamos de acuerdo”.Y de lo que se trata de encontrar el acuerdo en lo fundamental.

Ya lo decía desde hace muchos años Reyes Heroles: “No se puede construir una democracia firme, sólida, si no hay acuerdos en lo fundamental”. En ninguna parte del mundo, en ningún pueblo, en ninguna colonia, en ningún municipio, en ninguna parte puede haber nada si no hay acuerdos en lo fundamental, y esta es la convocatoria que nos hace el Acuerdo de Chapultepec.

Tiene la virtud de precisar objetivos, de señalar un diagnóstico claro, y de convocarnos desde un ámbito totalmente ajeno a la competencia política, porque la competencia política nos impide presentar una propuesta y una convocatoria de ponernos de acuerdo, porque surge la descalificación automática.

Pero desde  el espacio de la sociedad, con el liderazgo valioso de todos quienes han promovido el Acuerdo de Chapultepec, especialmente el ingeniero Carlos Slim, es posible que reflexionemos, que pensemos juntos y que de verdad nos pongamos de acuerdo, y que la competencia no sea ocasión para la discrepancia ni para la división, sino que sea parte de el acuerdo de que el poder se consigue a partir de vías electorales democráticas, pero una vez que el pueblo ha decidido, todos debemos estar de acuerdo en seguir lineamientos precisos, concretos, claros, para que -el joven que narra Ángeles Mastretta en su intervención, que se trata de un joven capitalino cerca del Bosque de Chapultepec, que cuida coches, aquí es el joven que está en las calles de Zacatecas, el viejo que está en los páramos frijoleros de nuestra entidad, el ama de casa que está en las colonias populares-, nuestra gente le encuentre sentido a ponernos de acuerdo, porque si la gente no le encuentra sentido a ponernos de acuerdo, de nada serviría ponernos de acuerdo.

La gente quiere vivir bien, vivir mejor, ser respetada, estar tranquila, tener seguridad, tener certidumbre, y para eso tenemos qué estar de verdad de acuerdo, toda nuestra gente que amanece en Zacatecas con estas mañanas luminosas, y que en esos anocheceres estrellados, y con esta sequedad pertinaz de nuestro estado pueda tener claridad, certidumbre de que puede vivir aquí en esta tierra bien, en paz, con seguridad y con bienestar para él y para su gente. Tenemos qué estar de acuerdo en que la gente tiene  qué encontrarle sentido a que los que estamos aquí estemos de acuerdo.

Pues muchas gracias y cuenten con nuestro espacio desde la ex gobernatura con todo lo que esté a nuestro alcance para que el Acuerdo de Chapultepec se aterrice en el Acuerdo de Chicomostoc, y que el Acuerdo de Chicomostoc lo hagamos una realidad, y para eso todos juntos jalemos en la misma dirección, para que la gente encuentre sentido de que estamos de acuerdo.

Presentador:
Muchísimas gracias licenciado Genaro Borrego Estrada, ex gobernador del estado de Zacatecas. Vamos a pasar ahora, sí, perdón ex gobernador, con mucho gusto.

Discurso de Arturo Ramos Gutiérrez (ARG), ex gobernador del estado de Zacatecas

En su muy  interesante intervención don Juan Carlos Roberto Hicks, Gobernador de Guanajuato, decía que: “Aprendiendo se corre el riesgo de escuchar”, y cuánta razón hay en esta expresión del gobernador amigo. Hay que sumar a ella una sabia y muy valiosa práctica, la de escuchar las voces de las generaciones que nos precedieron, y también aprender de las valiosas lecciones de la historia.

En la primera mitad del siglo XIX nuestra nación apenas había conquistado la independencia y ya se encontraba inmersa en una terrible vorágine que conjuntaba la sociedad y que hizo exclamar a Jesús Reyes Heroles con su expresión plena de significado: “La sociedad desgarrada”.

En ese entonces se fragua una de las más grandes y elevadas lecciones de la historia, cuando frente a esa realidad los liberales, con la brillante generación de reformadores encabezada por Benito Juárez, hace a un lado sus diferencias y construye la República, y funda las bases del Estado moderno que alcanza hasta nuestros días.

En el año de 1945 ocurre otra gran lección de nuestra historia, cuando los sectores fundamentales de la sociedad, los factores de la producción deciden firmar aquel valiosísimo pacto obrero industrial que pretende aprovechar las condiciones que habían dejado al mundo la Segunda Guerra, y se ponen en marcha los fundamentos de la industrialización y del desarrollo con crecimiento sostenido.

Posteriormente a estas prácticas siguen las propuestas de multitud de acuerdos, hasta el último surgido del consenso y la voluntad de muchos actores políticos, el acuerdo por la paz, el crecimiento y la justicia, y esta filosofía de entendimiento de hacer a un lado diferencias para enfatizar en lo que Genaro Borrego recordaba, el acuerdo en lo fundamental, es lo que se encuentra implícito en el Acuerdo de Chapultepec.

Yo quiero llamar la atención a los promotores de este acuerdo, que para que alcance su verdadera dimensión y cuaje sus objetivos, no se olvide de que hay un acuerdo en lo fundamental inscrito en la Constitución del 17, y que ese acuerdo visionario por todos conceptos estableció de una vez y quizá para siempre una vía propia de desenvolvimiento histórico.

La trilogía desde la Constitución del 17 es el signo bajo el cual discurre la convivencia de los mexicanos, los tres poderes en que se constituye la organización política, el poder de la federación, el poder de los estados y el poder de los municipios; los tres derechos, los derechos del individuo, las garantías sociales y los derechos de la nación; las tres formas de propiedad, la propiedad nacional, la propiedad pública y la propiedad social. No olvidemos pues que en esta trilogía y en lo que representan equilibrios está la base de la verdadera convivencia, está la base de la paz, de la estabilidad política y de un crecimiento sostenido. Hago votos para que en el Acuerdo de Chapultepec y en las medidas subsecuentes se tengan siempre presentes  los grandes acuerdos, los mandamientos de los mexicanos a lo largo de la historia. Muchas gracias.

Presentador:
Muchas gracias licenciado Arturo Ramos Gutiérrez, ex gobernador del estado de Zacatecas.  Y bien, pasamos a intervenciones de algunos miembros de la sociedad civil del estado de San Luis Potosí que nos acompaña hoy, y le cedemos la palabra al ciudadano Roberto García Navarro, empresario de esa entidad. Don Roberto, por favor.

Discurso de Roberto García Navarro (RGN), empresario de San Luis Potosí.

Con su permiso señora gobernadora, señores gobernadores, ingeniero José Luis Barraza, ingeniero don Carlos Slim Helú. La necesidad de  establecer un desarrollo sostenido y sustentable en nuestro país no permite escatimar esfuerzo alguno, cualquier iniciativa que tienda a crear las condiciones para lograr un mejoramiento de la situación de los mexicanos es digna de tomarse en cuenta y sumarse a ella.

México es un gran país, lo que aquí existe tiene un gran valor por sí mismo, ahora tenemos qué lograr que el potencial que esta incomparable nación tiene se materialice en avances para poder aplicar en la mejor de sus definiciones el término de justicia. No podemos dejar de esforzarnos en la búsqueda del bien común, el sumarnos a esta propuesta es un compromiso que ennoblece  y nos honra.

Como mexicanos, como ciudadanos tenemos una nueva oportunidad de hacer valer nuestra opinión, de respaldar  con la voluntad ciudadana  a quienes dirigen los destinos de este país, pero sobre todo  tenemos la oportunidad de consolidar los canales de participación ciudadana como el mejor instrumento de guía a mejores niveles de vida.

La opinión de los mexicanos está enriqueciendo este documento, pero éste no es sólo tinta y papel, debemos transformarlo en el mejor ejemplo de una teoría aplicable a la práctica, llevemos a la realización de esta gran suma de voluntades.

Señoras y señores, otorguémonos la oportunidad de aportar lo que siempre hemos querido, demostrar con los hechos un compromiso con la mejor  causa posible, nuestro país. Muchas gracias.

Presentador:
Muchas gracias, muchas gracias Roberto, muy amable. Le solicitamos su intervención al ciudadano  Tomas Calvillo, presidente del Colegio de San Luis, como miembro de la comunidad académica de aquella entidad. Adelante, por favor.

Discurso de Tomas Calvillo, Presidente del Colegio de San Luis Potosí.

Buenas tardes, muchas gracias Amalia García, gobernadora del estado libre y soberano de Zacatecas, por esta invitación, y muchas gracias al gobernador Marcelo de los Santos  de San Luis Potosí por la invitación.

San Luis y Zacatecas tienen una gran historia, desde el siglo XIX, que compartimos, y seguramente el futuro va a ser promisorio en ese sentido, permítanme compartir unas breves reflexiones, una pregunta ¿es suficiente la legitimidad electoral para el buen caminar de la nación?. No, no lo creo, cuando reconocemos la acelerada  erosión de la clase dirigente de nuestro país.

Pregunten a las encuestas ¿porqué esta erosión afecta a las instituciones y las debilita, a pesar del enorme y valioso esfuerzo de muchos por construir un sistema democrático?. Esta erosión hace que las arcas de la nación estén vacías, no encontramos ya el tesoro de toda verdadera sociedad democrática, falta el capital principal, un capital que no se puede negociar, ni pidiéndolo prestado al Banco Mundial, ni a ningún otro banco, es un capital peculiar, el mejor sin duda, y no se puede crear sólo con estrategias de desarrollo o innovaciones tecnológicas aplicadas para el consumo de una sociedad cada vez más estresada, y algunas encuestas dicen también feliz. Este capital al que me refiero es en realidad el ahorro de cada ciudadano  de este país, de sus conciencias y corazones, es el capital que se nombra confianza.

Este es el capital que hemos perdido ¿cómo recuperarlo o en su caso como volverlo a crear?. Este pacto o este acuerdo es una expresión más de algo que está latente a lo largo y ancho del país y que atraviesa consciente, inconsciente o instintivamente las diferentes capas sociales, la necesidad, la perspectiva de discutirlo ya de un nuevo pacto constitucional, sin exclusiones, que dé cabida a los múltiples Méxicos, que fundacionalmente viendo para el mañana desde el ahora, salde la deuda histórica con los millones de desposeídos de nuestro país.

Parafraseando a un dirigente democrático fallecido hace más de una década, quien nos hizo leer en el diccionario de la política la palabra dignidad y a quien este país no debería de olvidar; me refiero al doctor Salvador Nava Martínez, quien al final de su vida escribió que “el reloj del país tiene sus horas contadas”, y es cierto, ya es cuarto para las 12 en el reloj de la nación, y no me refiero a los famosos 15 minutos. Muchas gracias.

Presentador:
Muchísimas gracias.