Carlos Slim Helú (CSH):
Buenas tardes, gracias por acompañarnos. La idea de esta reunión, su objeto es anunciar que iniciamos el Plan de Extensión Nacional e Inclusión Ciudadana del Acuerdo de Chapultepec. El programa, el objetivo es descentralizar y hacer extensivo en todo el país y a toda la ciudadanía la información, el conocimiento del acuerdo, llevándolo a todo el país; esto se va a llevar a efecto a través de encuentros ciudadanos a lo largo de todo el país, con un programa, un calendario de siete encuentros regionales.
En estos encuentros se convocará a actores políticos, ciudadanos y grupos organizados de la entidad sede y de las entidades vecinas, y será coordinado por diversos miembros de esta Comisión de Información y Seguimiento, y por cada uno de los miembros de la Comisión de Información y Seguimiento. Los encuentros serán temáticos.
La idea de esta reunión es enseñarles el calendario, comentarles el calendario. Creo que tenemos un pequeño video previo que nos van a hacer favor de hacer algunos comentarios Ángeles Mastretta y Fernando Solana y, al final, ¿les parece que pudiéramos contestar unas preguntas al respecto?
Son siete fechas en las que estaremos en varias ciudades del país y en las que estamos invitando a entidades vecinas. Empezará el día de mañana en Zacatecas, será la primera reunión. La primera ciudad sede es Zacatecas, el tema es “El espíritu del acuerdo”, y nos va a hacer el favor de coordinarlo José Luis Barraza; es el día de mañana, y los estados vecinos invitados, bueno, son Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes, Querétaro y Guanajuato.
La siguiente reunión será en Mérida y los temas, iniciarán a ser los puntos del acuerdo, que es: “El desarrollo con justicia, crecimiento económico y empleo”; es el 17 de febrero, el coordinador es Fernando Solana; Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Tabasco.
El siguiente estado, “Derecho y seguridad pública”, en Monterrey, nos va a hacer el favor de coordinarlo María Elena Morera, el 20 de febrero; Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y Durango.
El siguiente es en Veracruz, “Desarrollo del capital humano y social”, nos hace el favor de coordinarlo Francisco Hernández Juárez el 28 de febrero; Veracruz, Hidalgo, Tláxcala, Estado de México y Puebla.
El siguiente es Morelia, el tema es “Desarrollo de capital físico”, el coordinador soy yo, es el 6 de marzo; es Michoacán, Morelos, Guerrero y Oaxaca. No tan vecinos ¿verdad?
El siguiente es Chihuahua, “Reforma a la administración pública”, nos va a hacer el favor Heladio Ramírez de coordinarlo el 10 de marzo; Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur.
Y el séptimo es Guadalajara, lo coordina Epigmenio Ibarra; es Jalisco, Colima y Nayarit, el tema es “Conclusiones, acciones y compromisos para construir un acuerdo nacional”.
Los objetivos del plan son, de esta nueva etapa del plan, la difusión intensiva en todo el país del Acuerdo de Chapultepec, continuar y fortalecer la incorporación activa de ciudadanos y grupos organizados de la sociedad civil a este acuerdo y la realización de foros de análisis, debate y propuestas en torno a los cinco objetivos que lo conforman.
Éste es el objetivo, ése es el programa, y si nos hiciera favor Ángeles de hacer algunos comentarios o decirnos algunas palabras.
Ángeles Mastretta (AM):
Conducir hacia atrás no es una destreza común, esto lo sabe como pocos el muchacho que cuida un estacionamiento en el Bosque de Chapultepec, por eso trabaja guiando a otros con sus manos que señalan el peligro y su boca que silba en varios tonos.
Cuando lo conocí creí que tendría 20 años, pero hace poco le pregunté su edad y dijo que tiene 24. Es pálido, está flaquísimo, se viste como cualquier chamaco, con las camisas de fuera y unos pantalones de mezclilla; tiene un pariente con el que se turna el privilegio de haber heredado un empleo, el abuelo de ambo se puso hace 30 años una gorra, se colgó al cuello un silbato como de policía y tomó posesión del cargo de cuidador de un estacionamiento público que como tal, consideró de todos y de nadie, por lo mismo, suyo.
Gracias a tan rara, pero frecuente idea de lo público, él tiene un empleo al que acudir según lo va necesitando, sin que nadie lo despida ni lo regañe, ganando lo que gana según vaya o venga. Tiene de su lado algo así como la libertad y una sonrisa tibia en las mañanas de invierno, pero su salario no depende de una norma, sino de la buena o mala pero siempre cambiante voluntad de quienes lo encontramos en nuestro camino.
En las tardes estudia computación, ¿qué tanto aprenderá? -me pregunto-, ¿cómo será el lugar en el que duerme?. Hace poco me dijo que está casado, ¿qué le pedirá a su futuro?, ¿pensará con frecuencia en su futuro?, ¿por dónde vive?. Ahora que hubo vacaciones estaba en el bosque hasta muy tarde en las tardes, cuidando, ¿qué podrá cuidar con su delgadez, su silbato y su bonhomía?, quién sabe; sin embargo algo cuida, porque eso creemos quienes le dejamos encargado nuestro auto y se lo dejamos a su mirada austera.
En ese acuerdo estamos, a ese consenso hemos llegado; eso cree también él. Está ahí a diario, cuida los coches, sonríe como un afortunado y la sonrisa con la que termina su labor de guía es dispareja y oscura, pero es una hermosa sonrisa. “Muchas gracias” – dice- “que tengan buen día”. Invoca a la buenaventura y nada hay más útil que llevarse al quehacer diario su imagen de sobreviviente.
¿Qué lo ha hecho así?, ¿por qué no asalta, no roba, no envidia, no maldice?, ¿qué bendición tiene en las alas de los ojos con que anda de la mañana a la noche ayudando a otros a no tropezarse con los demás?, no sé las respuestas, pero creo que este muchacho encarna varias de las fortalezas que tiene nuestro país: es inteligente, es trabajador, es suave, es confiable; tiene gusto por el mundo, tiene curiosidad, ganas de salir adelante; esperanza, honradez, voluntad de saber, credencial de elector y, como el 90 por ciento de los mexicanos, tiene la certidumbre y lo declara, y ahí están las estadísticas, tiene la certidumbre de que es feliz.
Al mismo tiempo, carga sobre él muchas de nuestras debilidades: no tiene un empleo formal, no sé si sabe, pero no parece interesado en saber que su trabajo puede considerarse ilegal, porque eso de que el bosque es de todos no quiere decir que sea suyo y que él pueda administrar a su placer un estacionamiento; no tiene seguridad social, no sabe qué va a ser de sus hijos y ya ha engendrado dos. Su tiempo y su inteligencia se desaprovechan porque hay mil cosas más necesarias y productivas y mejor retribuidas que puede hacer un joven como él.
No eligió a quienes lo representan porque él usa la credencial del IFE sólo para identificarse; no se ha movido nunca de la tele como su mejor entretenimiento, cree que sus descendientes lo mantendrán a él como él mantiene a su abuelo y así. Sin embargo, tantas cosas mejores de las que le suceden podrían pasarle a él y al país en que vive.
Hay quienes creen que no estamos para fiestas, pero hay quien habla de la fiesta de pensar y quien cree en la fiesta que puede ser entendernos.
Así las cosas, hay quienes pensamos que a nuestro país le urge una de esas fiestas, que ya tenemos muchas, cierto, sólo en la Ciudad de México hay más de 233 fiestas al año; sin embargo, la fiesta de pensar y la de pensar en orden, como la de cantar a coro y entonados, no se nos dan con frecuencia y ésta es una de nuestras debilidades, tanto como la vocación por las otras fiestas es una de nuestras fortalezas.
Tal vez somos mayoría quienes no sentimos predilección por aventurar tesis políticas, a veces nos gusta oír a quienes las hacen y recordarlos después para saber si acertaron o no, muchas veces se equivocan, por eso a veces los olvidamos tan rápido como los oímos.
Sin embargo, no sólo quienes analizan o cuentan la política, no sólo quienes la hacen o la mal hacen, no sólo quienes tienen empresas o bancos o ministerios, sino todos los mexicanos necesitamos pensar en qué queremos hacer con nuestro país, qué tanto nos urge sentirnos responsables de su destino, mirarlo desde dentro, desde el fondo, desde nuestra desconfianza en la ley, hasta nuestra confianza a veces ciega en que somos lo mejor que hay en el mundo y que como México no hay dos, y que nos entierren en nuestra tierra aunque la hayamos dejado sin árboles, sin siembras, sin paz social que la proteja y nos ayude a vivir en ella con dignidad y cobijados bajo un modo de vida que no signifique ni sujeción, ni silencio, ni emigración obligada, ni aberración, ni pobreza, ni arbitrariedad.
Necesitamos ponernos de acuerdo en muchas cosas, entre otras cosas en que ponerse de acuerdo no es ni quedarse callado cuando alguien piense distinto, ni acallar a quien piensa distinto, ni aceptar que otro nos avasalle, ni avasallar a otros. Se oye como algo muy dicho: respetar, conocer y compartir con los demás, pero la verdad es que cada vez nos cuesta más trabajo entendernos y cada vez hacemos más ruido cuando no nos entendemos.
El frágil hilo que sostiene las relaciones entre la imaginación y la realidad puede tejer una obra de arte, pero también puede propiciar el caos. Es lícito y lógico que cada quien vea al mundo y lo descifre según lo que le sucede, sin embargo no nos conviene luchar por separado para ser vencidos juntos.
Hace poco tiempo, apenas unas décadas, que descubrimos el placer de pensar en voz alta, ejercerlo puede ser una de nuestras fortalezas fundamentales si conseguimos hacerlo con inteligencia, responsabilidad y respeto. No siempre ha sido así. Hace mucho rato que discutimos sin rumbo mientras nuestro país se va quedando atrás en los índices de desarrollo, en la capacidad de su economía, en la distribución justa de la riqueza, en el derecho a la seguridad física de quienes lo habitamos; en conocimientos tecnológicos y científicos, en confianza entre nosotros y en nosotros.
A veces pensamos que estar de cara al 2006 es como estar de cara a la pared y discutimos, ¿cómo y cuánto discutimos?. Mientras así sucede, otros países crean empleos, buscan salidas, distribuyen el ingreso con sensatez, justicia, convencen a sus habitantes de que es necesario cumplir la ley, abdicar de la arbitrariedad, actualizar sus cabezas, pagar impuestos, hacerse responsables de sus hijos, darles educación y salud; impedir la violencia dentro y fuera de las familias, salvarse.
Tenemos muchas debilidades, pero también grandes fortalezas. Creo que este nuestro país desordenado y arbitrario, prodigioso y creativo, ambivalente y pródigo merece que hagamos con él una obra de arte; creo que con lo que tenemos, podemos hacer una obra de arte.
¿Qué nos falta?, ¿con qué tejemos bien el hilo entre lo que es la realidad y lo que deseamos que sea?. Pienso que concentrando nuestro esfuerzo en reunir nuestras virtudes para contarlas y ordenarlas, conocer nuestras debilidades para fortalecernos juntos; no cada uno por su lado, cansándonos de más para conseguir menos, como es el caso de quien cuida coches cuando quizá tiene talento para planear una ciudad, o dirigir un negocio, diseñar un auto, imaginar y calcular lo necesario para tender un puente que se haga realidad.
¿Qué nos falta?, nos falta acordar, ceder, imaginar juntos la vida pública para poner en ella muchas de las cualidades que encontramos con frecuencia y naturalidad entre quienes nos rodean, cobijan y mejoran nuestra vida privada.
Busquemos un acuerdo. Este país nuestro tiene muchas fortalezas, convengamos en que nos urge ponerlas juntas y darles una razón de ser. Hagamos una obra de arte. Este es nuestro país y su destino, su armonía, son nuestra responsabilidad; encontremos un acuerdo. Si le va bien a México, nos va bien a todos. Muchas gracias.
CSH:
Gracias, Ángeles.
AM:
A ti, Carlos.
CSH:
Fernando.
Fernando Solana Morales (FSM):
Buenas tardes, me da mucho gusto estar aquí con todos ustedes. Quisiera yo dar mi punto de vista de ¿por qué un acuerdo, por qué un acuerdo más o un acuerdo de un grupo que aspira a que se sumen a él, a este acuerdo más y más mexicanas y mexicanos? Realmente ¿quiénes somos, quiénes somos y quienes quisiéramos que fueran todos para sumarse a este acuerdo y qué queremos de este acuerdo?
¿Por qué un acuerdo? Yo creo que el acuerdo es una reacción de un grupo de la sociedad civil ante hechos que contemplamos todos los días.
Lamentablemente casi no hay día en que no haya una ejecución, frecuentemente de algún jefe policiaco; lamentablemente los hechos de inseguridad aumentan.
Hemos logrado avanzar en varios aspectos en los últimos años: económicos y sociales, políticos, desde luego; contamos con la famosa estabilidad macroeconómica, pero no estamos creciendo. En los últimos cinco años, 2001, dos, tres, cuatro y cinco, sumados, China ha crecido 55 por ciento; la India, mucho más abajo, el país con mayor, una democracia más poblada del mundo, ha crecido arriba del 30 por ciento; África, ha crecido por ahí de veintitantos por ciento; México ha crecido un poquito más del 9 por ciento sumados los cinco años.
Es decir, no solamente estamos lentos, y 9 por ciento es apenas un poquito más de lo que creció la población, es decir, el producto por habitante prácticamente está estancado, y no es cuestión de estos cinco años, doy los cinco años como una referencia inmediata, llevamos ya varios lustros en condiciones similares.
Vemos un gobierno democrático, un gobierno empeñoso, un gobierno dedicado pero que no funciona con la eficiencia que todos quisiéramos, que el país requiere, un poco, una burocracia entre espantada por la sobreregulación que tiene interna y dedicada en buena medida a sobrerregular externamente a la sociedad.
Entonces vemos que a pesar de los enormes esfuerzos que realizan las maestras y los maestros mexicanos y, sin duda alguna las autoridades educativas también; a pesar del espléndido Plan de Educación Nacional para este sexenio, un documento mayor en la historia del crecimiento educativo de México, a pesar de ello los índices internacionales, el caso de PISA concretamente, de la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo, estamos mal, y no sólo estamos mal, sino que de la medición que se hizo en el 2000 y la del 2003, somos de los poquísimos países que cayeron, que no hemos avanzado suficientemente.
Entonces algo nos está pasando, entonces ¿por qué un acuerdo?. Porque pensamos que en buena medida parte de estos problemas derivan de la falta de un acuerdo nacional, de muchos puntos de vista que no siempre encuentran el consenso o el camino para sumarse.
Pareciera que se nos olvida que somos y que estamos en un solo barco, y que es falso que nos pueda ir bien a largo plazo a todos y a otros mal; o nos va a todos bien, o nos va regular, o nos va mal. Entonces tenemos qué entender, - y eso pensamos quienes hemos comprometido alguna parte de nuestro tiempo y de nuestro punto de vista con el acuerdo- que es fundamental partir de un acuerdo, y un acuerdo no solamente de voluntad sino con puntos concretos.
¿Quiénes somos los que estamos empujando este acuerdo?. Ya en este momento somos muchos miles, muchos miles, decenas de miles de mexicanas y mexicanos, pero fundamentalmente es un grupo de la sociedad civil en donde participan empresarios muy distinguidos, grandes, medianos y pequeños, donde participan intelectuales de primer orden. Acabamos de escuchar el hermosísimo texto de Ángeles Mastretta; artistas, líderes campesinos de la talla de un Heladio Ramírez aquí presente, líderes obreros de los diferentes grupos.
Es un acuerdo donde participamos, que ya firmaron, que ya firmaron todos y cada uno de los gobernadores de los 31 estados de la República y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México se comprometieron con él, con su firma, un acuerdo que conocieron y estuvieron de acuerdo, valga la redundancia, con él los altos dirigentes del gobierno; un acuerdo en el que estuvieron de acuerdo con él no solamente lo líderes de los partidos políticos, sino los actuales candidatos a la Presidencia de la República; un acuerdo que ya han firmado y que están firmando muchos y más cada vez mexicanos de todo tipo, de todos los niveles de todas las actividades.
Somos un grupo realmente diverso. Que en este grupo haya personalidades que se distinguen por una razón o por la otra, qué bueno, es un lujo del grupo, pero es una acción de todo un grupo actuando ante la condición de la urgencia que México tiene en encontrar caminos más eficaces para puntos muy concretos.
¿Para qué puntos qué queremos?. El acuerdo señala, y ustedes ya lo han conocido, cinco objetivos para ordenar la reflexión: en primer lugar queremos un Estado de Derecho, un Estado en donde haya normas claras, sencillas, aplicables y que se apliquen; que no vayamos de un salto de Atenco a las gasolineras.
Es un problema lo de las gasolineras y seguimos negociando, viendo si nos siguen robando seis meses, tres meses o un año más. No sé de quién será responsabilidad, lo que sé es que no, ni siquiera ha habido acuerdo de la autoridad para buscar una solución; y digo las gasolineras porque es lo último. Podría pasar una lista larguísima de que hace falta un Estado de Derecho.
Recordemos que un gobierno tiene no solamente el derecho, sino la obligación de hacer uso, hacer el uso legítimo de la fuerza física para darle paz a la sociedad cuando hace falta, no pedimos que se haga eso, pero queremos que se negocie, que se concierte, pero necesitamos que las cosas funcionen y la verdad, si midiéramos las estadísticas de los crímenes cotidianos de las ciudades del país, difícilmente podríamos pensar que eso está ocurriendo.
Hemos llegado a niveles de inseguridad sumamente graves, que están yo diría en la frontera en donde ir un poco más allá puede convertirnos en un país ya de difícil, que va a ser muy difícil recuperar esa seguridad. Entonces el primer objetivo: Estado de Derecho y seguridad pública.
El segundo objetivo que nos hemos propuesto, tratar de convencer a nuestros conciudadanos para que tratemos de construir un acuerdo gobierno, sociedad civil, estados, municipios, federación, el actual, el futuro gobierno, los actuales, los futuros gobiernos, porque no es solamente el Gobierno Federal, pensemos que en este año se eligen varias gubernaturas estatales y muchos congresos también estatales.
El segundo es volver a crecer. No es posible que un país de 105, seis millones de habitantes en el territorio nacional y probablemente 20 millones más fuera, de 125 millones de habitantes, que ha tenido que expulsar 400 mil cada año porque no le puede dar actividad, esperanza, ocupación, satisfacciones, siga sin crecimiento económico.
Qué bueno que tenemos la estabilidad macroeconómica pero no basta, no es posible que sigamos con esto, - y no que ya logramos el 2 y que ahora vamos hacia el 3 – no, no, hay que conservar la estabilidad macroeconómica y un país el nuestro requiere crecer no menos del 6 por ciento anual, ese es mi punto de vista mi personal, no voy a justificar aquí porque me llevaría un tiempo largo, pero indispensable para que logre reconstruirse como una sociedad armónica que recupere la tendencia a la equidad social que no se ha logrado, a pesar de que digan: “han bajado la proporción de los pobres”, pero no el número de pobres; “ha aumentado el esfuerzo en alfabetización”, pero siguen los mismos analfabetos. Entonces hay mucho más que hacer. El pueblo, la nación mexicana, el Estado mexicano puede y debe tenerlo qué hacer.
Queremos ayudar, no venimos a criticar, queremos colaborar en lo que se pueda con ideas, como decía Ángeles Mastretta hace un momento, a volver a pensar, volver a pensar y pensar con orden los grandes problemas del país para poder sumar, poder sumar esfuerzos.
En tercer lugar, necesitamos para ello formar lo que llaman algunos teóricos capital humano, gente sana, gente que de niña haya sido bien alimentada, gente bien educada, capaz de competir, de crear un ambiente que le permita competir económicamente pero también de ser solidaria con su nación.
No queremos nada más formar competidores, queremos competidores que ganen aquí y en mundo, porque estamos ya en un mundo cada vez más globalizado, pero también capaces de construir una sociedad mucho más armoniosa, mucho más respetuosa, que todos seamos más respetuosos unos de los otros y con salud, claro está, pero hace falta mucho más en infraestructura, en el desarrollo de capital físico
Es una pena que en el año 2006 todavía nos falten algunos de los ejes viales fundamentales para un territorio de casi dos millones de kilómetros cuadrados. No tenemos la carretera del Pacífico, no tenemos la carretera de la frontera norte o sur, es increíble. Cuando hemos tenido una ingeniería excelente durante todo el siglo pasado, tenido; ya es hora de que demos un gran salto en materia de infraestructura, condición sine qua non para que la sociedad tenga la forma de integrarse, de transportarse y de volver a impulsar el crecimiento.
Y estamos convencidos, quinto objetivo, de la necesidad de modernizar a la administración pública mexicana. Siempre se discute mucho al hablar de la reforma fiscal, de los nuevos impuestos, o de los pocos impuestos, o ya cayó, y ya cayó entre paréntesis, la captación fiscal el año pasado, estamos otra vez en 10 por ciento de producto, lo cual es sumamente grave, pero no hablamos de en qué se gasta ese dinero; ninguna reforma fiscal discute a dónde va ese dinero, necesitamos tener una reforma fiscal, una reforma administrativa mucho más, que haga más eficiente al gobierno, que sea un gobierno delgado, eficiente, limpio, impecable, honesto, sí, pero que camine derecho construyendo de una manera más eficaz.
Son los puntos que nos hemos propuesto proponerle a los colegas, a los compañeros, a los conciudadanos, a las mujeres y a los hombres del país para que tratemos de construir ese consenso.
Ahora, como comentaba el ingeniero Slim, iniciamos una nueva etapa en la cual vamos a ir ya a toda la República por regiones en principio, para tratar de convencer a la gente. No hemos visto a nadie que esté fundadamente en contra, muchos que creo que todavía no conocen el proyecto. No tenemos ni pretensiones personales, simplemente somos ciudadanos igual que todos ustedes, que queremos crear la justicia que juntos sí podemos y que para estar juntos tenemos que tener un acuerdo y que el acuerdo tiene que tener puntos concretos.
Ese documento que se ha presentado, que ustedes conocen es un nuevo documento, perfectible. No a todos les gustaran todas las líneas del documento, lo entiendo, para poder haber llegado a un consenso de los primeros miles no ha sido fácil, hay muchos puntos de vista, pero es un documento sólido, bien armado que se puede ir perfeccionando con el tiempo, para convertir el acuerdo de documento en un gran plan de acción que todos los mexicanos con el Gobierno Federal, con gobiernos estatales y con los municipales a la cabeza puedan hacer de nuestro país lo que queremos y merecemos todas y todos los mexicanos. Gracias.
CSH:
Por último nos va a hacer algunos comentarios María Elena Morera.
María Elena Morera (MEM): Buenas tardes. Miren yo creo que ya mucho de lo yo podría decir esta dicho. Entonces hoy nada más me quisiera dirigir a ustedes directamente como medios de comunicación, ustedes son la voz de nosotros, ustedes realmente son la voz de los ciudadanos.
Yo creo que si ustedes leen realmente el acuerdo se van a dar cuenta que no hay algo en lo que pudiéramos decir “estoy en contra”, es un acuerdo en el que en lo esencial yo creo que todos estamos de acuerdo. Entonces yo les pediría que realmente vean el acuerdo, vean todo lo positivo que puede generar, porque lo primero que tenemos que hacer como mexicanos es ponernos de acuerdo en lo esencial, a pesar de las diferencias que tengamos, y que lo que le convenga a México es lo que todos podamos impulsar.
Ustedes son importantísimos para nosotros, como medios de comunicación si ustedes impulsan lo esencial del acuerdo, que es “Todos juntos queremos un México mejor”.
Muchas veces como ciudadanos nos estamos quejando en el café de lo mal que esta el país, pero cuando tenemos qué comprometernos es cuando nos cuesta más trabajo. Yo creo que ustedes siempre están comprometidos, entonces yo solamente les pediría que realmente vieran lo importante de este acuerdo, que todos juntos lo podemos impulsar porque es para bien de todos.
Yo creo que sin seguridad física y jurídica no podemos llegar a ningún lado; sin embargo, si no tenemos desarrollo social, si no tenemos educación, si no tenemos salud tampoco vamos a poder llegar a ningún lado. Entonces es un acuerdo para todos, les pido que como tal todos lo impulsemos juntos porque es de todos. Gracias.
José Luis Barraza (JLB):
Muy buenas tardes, solamente unas últimas reflexiones antes de concluir esta reunión, esta presentación. Ya se comentaba que el plan a seguir ahora es de extensión nacional y de inclusión ciudadana, y por eso el acuerdo busca sumar voluntades al espíritu del mismo, del mismo acuerdo, sobre todo propiciando un cambio cultural que nos saque de la lógica de la confrontación y nos lleve a la lógica del consenso.
Sentimos, todos los que estamos involucrados de alguna forma u otra, que logrando la convergencia entre el compromiso de las autoridades y la voluntad participativa de la sociedad podemos ir desarrollando esa cultura del acuerdo que tanto necesitamos en nuestro país.
Yo solamente quisiera agradecer la presencia de todos ustedes este día y quisiera enumerar, nombrar a cada uno de los miembros de la comisión de seguimiento que se encuentran ahora presentes con nosotros.
Agradecerle mucho a Don Miguel Rincón, a Don Rolando Cordera, a Don César de Anda, a Don Alfredo Achar, a la Señora Ángeles Mastretta, a la Doctora María Elena Morera, al Licenciado Heladio Ramírez, al Ingeniero Carlos Slim, al Señor Emmanuel Acha y a Don Fernando Solana, y a todos ustedes agradecer mucho su presencia para poder expresarles estos comentarios. Muchas gracias y buen día.
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