Distinguidos signantes del Acuerdo de Chapultepec, compañeros dirigentes del Partido Revolucionario Institucional, señor candidato Roberto Madrazo, señor Ingeniero Carlos Slim, señoras y señores, representantes de los medios de comunicación.
El siglo XXI es la era de los encuentros, la globalización enfrenta a las naciones a revitalizar su capacidad de articular intereses, atemperar contradicciones, subordinar conflictos. Sólo así, sólo los países unidos en un entramado que permita potenciar lo mejor de sus pueblos y de sus sectores productivos, podrán concursar en un mundo contemporáneo en donde la competencia es despiadada, y sólo aquellos que puedan fortificar alianzas y acuerdos esenciales encontrarán el camino del desarrollo.
Es una época que convoca a todos los sectores a un esfuerzo de generosidad y de superación de mezquindades. En ese tenor, es como entendimos la convocatoria de diversos sectores, la iniciativa tomada para que se suscribiera el Acuerdo de Chapultepec.
Qué importante es que recordemos los mexicanos que los momentos más luminosos de nuestra historia contemporánea son cuando hemos sabido, por encima de diferencias, preeminenciar propósitos superiores, los propósitos que animan, que han animado la grandeza de la patria, una grandeza, por cierto, a la que nuestra generación no puede renunciar.
En la Fundación Colosio tenemos como tarea incorporar, en la plataforma electoral que nuestro instituto político pondrá a consideración de la sociedad mexicana, todas las aportaciones valiosas que en un engranaje que mueva al país podamos conjugar para conquistar la simpatía de las mayorías nacionales.
En ese esfuerzo, ejercicios de concertación, capacidades de articulación, posibilidades de encuentro entre los sectores productivos, los sectores sociales y los sectores políticos, son fundamentales por encima de los partidos políticos, por encima de las coyunturas electorales. Nuestro país requiere políticas de Estado, que en el largo plazo nos garanticen el concurso en esta época tan compleja.
Ya lo dijo Octavio Paz, la unión de libertad y democracia ha sido el gran logro de las sociedades modernas. Logro precario, frágil y desfigurado por muchas injusticias y horrores. Asimismo, logro extraordinario y que tiene algo de accidental o milagroso.
Las otras civilizaciones no conocieron a la democracia y en la nuestra sólo algunos pueblos y durante períodos limitados han gozado de instituciones libres. La libertad es preciosa como el agua y como ella si no la guardamos se derrama, se nos escapa y se disipa, es nuestro pasado, lo mismo el europeo que el iberoamericano. Existen usos, costumbres e instituciones que son manantiales de libertad, a veces encerrados, pero todavía vivos.
Para que la libertad arraigue de veras en nuestras tierras, debemos de conciliar estas antiguas tradiciones con el pensamiento político moderno. Salvo algunos tímidos y aislados intentos, poco hemos hecho, lo lamento... Dijo el Premio Nóbel, no es una tarea de final histórica sino de imaginación política.
Yo quiero felicitar esta iniciativa por recuperar la decisión de que los mexicanos nos reencontremos con la imaginación política.
Muchas gracias.
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