Moderador:
Buenas tardes, buenas tardes a todos, sean bienvenidos a esta reunión en la que se rubrica el compromiso de la ingeniería mexicana con el Acuerdo de Chapultepec. Para comenzar, corre video.
(Insert de video)
Permítanme ahora presentar a quienes integran nuestras mesas de honor. ingeniero Carlos Slim Helú, Coordinador temático de Promoción y Desarrollo de Capital Físico; el Presidente de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, UMAI, ingeniero Fernando Echegaray Moreno; el señor Secretario de Comunicaciones y Transportes, arquitecto Pedro Cerisola y Weber; el señor Director de la Comisión Federal de Electricidad, ingeniero Alfredo Elías Ayub.
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, licenciado Alejandro Encinas; el señor gobernador del Estado de México y representante de la Confederación Nacional de Gobernadores, licenciado Enrique Peña Nieto; el Director General de Petróleos Mexicanos, ingeniero Luis Ramírez Corzo; el Director de la Comisión Nacional del Agua, licenciado Cristóbal Jaime Jáquez; el Director General del Instituto Politécnico Nacional, doctor Enrique Villa Rivera.
Presidente Electo de la Academia de Ingeniería, maestro en ciencias Gerardo Ferrando Bravo; expresidente de la Asociación Mexicana de Bancos, licenciado Manuel Medina Mora; expresidente de UMAI, ingeniero Fernando Manzanilla Sevilla; Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, ingeniero José Luis Barraza González; Presidente de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría, maestro Miguel Angel Reta Martínez; miembro del Consejo Nacional de Infraestructura, doctor Felipe Ochoa Rosso.
Presidente de la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico, AVIAT, doctor Leonardo Ríos Guerrero; presidente del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, doctor José Luis Fernández Zayas; Presidente de la Academia de Ingeniería Ambiental, ingeniero Jaime Lomelín Guillén; Presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Agrónomos de México; Director General de Educación Superior Tecnológica de la Secretaría de Educación Pública, ingeniero Bulmaro Fuentes Lemus.
Presidenta de la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería, ANFEI, ingeniera Enriqueta González Aguilar; Presidente del Colegio de Ingenieros Petroleros de México, doctor Heber Cinco Ley; Presidente de la Sociedad de Exalumnos de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Politécnico Nacional, ingeniero Sergio Viñals Padilla; Vicepresidente Nacional de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, ingeniero Othón Canales Treviño; Coordinador del Acuerdo con los Ingenieros, ingeniero Luis Ramos Liñán; Presidente de la Federación Mexicana de Ingeniería Sanitaria y Ciencias Ambientales, ingeniero Francisco Chozas Rizo; Presidente de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, ingeniero Erick Moreno Mejía.
Presidente electo del Colegio de Ingenieros Civiles de México, ingeniero Luis Salazar Zúñiga; presidente de la Asociación Mexicana de Informática, ingeniero Jorge Hernández Aguilar; Presidente de la Sociedad Mexicana de Ingenieros Administradores, ingeniero José Luis Nava Díaz; Presidente del Colegio de Ingenieros Mexicanos en Aeronáutica, ingeniero Alberto Vargas Contreras.
Señoras y señores, escuchemos primero las palabras del ingeniero Fernando Echegaray Moreno, Presidente de la XIV Comisión Ejecutiva de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros.
Discurso de ingeniero Fernando Echegaray Moreno, Presidente de la XIV Comisión Ejecutiva de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros.
Señor licenciado Alejandro Encinas, Jefe de Gobierno del Distrito Federal; arquitecto Pedro Cerisola, Secretario de Comunicaciones y Transportes; ingeniero Alfredo Elías Ayub, Director de Comisión Federal de Electricidad; señor licenciado Enrique Peña Nieto, Gobernador del Estado de México y representante de la Conago; estimado ingeniero Luis Ramírez Corzo, Director General de Petróleos Mexicanos; licenciado Cristóbal Jaime Jáquez, Director de la Comisión Nacional del Agua; doctor Enrique Villa Rivera, Director del Instituto Politécnico Nacional; maestro en ciencias Gerardo Ferrando Bravo, Presidente electo de la Academia de Ingeniería; licenciado Manuel Medina Mora, expresidente de la Asociación Mexicana de Bancos; ingeniero Fernando Manzanilla, expresidente de UMAI.
Señor José Luis Barraza González, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial; maestro Miguel Angel Reta Martínez, Presidente de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría; doctor Felipe Ochoa Rosso, miembro del Consejo Nacional de Infraestructura; doctor Leonardo Ríos Guerrero, Presidente de AVIAT; doctor José Luis Fernández Zayas, Presidente del Foro Consultivo Científico y Tecnológico; ingeniero Carlos Slim Helú, Coordinador Temático de Formación y Desarrollo de Capital Físico.
Quiero enfatizar que por limitaciones del espacio no pudimos incluir en el presidium a todos los que debieran estarlo, que son precisamente las personas que nos acompañan en este recinto. Todos ustedes, por su capacidad, por su desempeño en la ingeniería y en el desarrollo del país están en el presidium de esta importante ceremonia.
Honorable asamblea, estimados miembros de la Comisión Ejecutiva de UMAI, presidentes de todas las asociaciones amigas y de UMAI, damas y caballeros, acudimos con emoción a esta asamblea de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, UMAI, precisamente en este recinto por el valor simbólico que le imprime la Universidad Nacional Autónoma de México, primera universidad de América, por su prestigio, su integridad y su vocación perenne orientada al beneficio del país, y precisamente en el Palacio de Minería, cuna de la ingeniería moderna y centro de inspiración para su fortalecimiento.
Como ustedes ven, se encuentran aquí representados los ingenieros del país a través de los 52 presidentes de la Unión Mexicana de la Asociaciones de Ingenieros, la UMAI, y de las asociaciones de ingeniería hermanas, como es la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría, la Academia de Ingeniería, el Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos, la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico; el Foro Consultivo, Científico y Tecnológico, las sociedades de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y de la ESIME, la Federación de Colegios de Ingenieros Agrónomos de México, y otras muchas agrupaciones gremiales que nos hacen y nos conceden el honor de acompañarnos.
Pero también se encuentran aquí ingenieros que han sido distinguidos con premios notables por su desempeño, nacionales e internacionales, como nuestro Premio Nobel, y es nuestro porque es del país, el doctor Mario Molina que aquí nos acompaña y que siempre será admirado y respetado por todos nosotros.
Saludamos desde aquí, porque no todos pueden acompañarnos, a nuestro admirado ingeniero Gilberto Borja Navarrete, medalla Belisario Domínguez y Premio Nacional de Ingeniería Civil, y a nuestros premios nacionales de ingeniería, ingeniero Daniel Díaz Díaz, Rodolfo Félix Valdés, Fernando de Garay, Fernando Manzanilla, entre muchos otros.
Asimismo, es grato informar que nos acompañan distinguidos representantes y líderes de los sectores público, privado, académico, científico, productivo, financiero y cultural. También saludamos a personajes reconocidos de la vida nacional, que siempre han simpatizado y apoyado el engrandecimiento de la ingeniería mexicana.
Cotidianamente observamos que los grupos ideológicos del país confrontan sin conciliar sus respectivas propuestas, cuando en esencia están defendiendo lo mismo. Esta confusión imperante reclama un acuerdo nacional, un acuerdo de la sociedad civil que haga saber y sentir lo que realmente anhelamos los mexicanos. Los ingenieros mexicanos tenemos un solo objetivo: México. Si algún compromiso esencial incumbe a la ingeniería es la de transformar las oportunidades en satisfactores vitales para la sociedad.
Por ello, apoyamos y firmamos con convicción el Acuerdo para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, conocido como el Acuerdo de Chapultepec, porque concentra en un documento propositivo y convincente, cinco objetivos fundamentales que los mexicanos anhelamos lograr para acelerar el crecimiento económico y mejorar sustancialmente la calidad de vida de toda la población.
El Acuerdo de Chapultepec es mucho más que eso, de mayor trascendencia, consiste en lograr el consenso nacional en lo fundamental y proyectar la nueva fuerza de la sociedad civil en un movimiento que espontáneamente subordine y alinee los intereses individuales y de grupo, al bienestar y desarrollo integral del país.
Pero no podemos quedarnos solamente con la satisfacción de firmar el Acuerdo; cada grupo, cada segmento de la sociedad debe comprometerse y pasar de los qué a los cómo, y de ahí a la acción. Los ingenieros damos hoy ese paso adelante en el Acuerdo de Chapultepec, tomamos la iniciativa en forma responsable, las decisiones fundamentales para asegurar el desarrollo, sin flaquezas y sin titubeos.
En nuestro ámbito, estamos iniciando acciones concretas en los cinco capítulos que contiene el Acuerdo: Unidad, lo esencial para la ingeniería es la unidad, lo esencial para el país es la unidad; el Estado de Derecho por el cual todos los ciudadanos debemos luchar; desarrollo es la esencia de la actividad de la ingeniería mexicana; inversión y empleo son las cualidades que competen fundamentalmente a la ingeniería, paralelamente con otro grupo de importantes mexicanos. Pero nos concentramos por el momento en dos de sus objetivos: El desarrollo de capital físico, y formar y desarrollar capital humano y social sin el cual el primero no podría lograrse.
Hace años, México se incorporó al proceso de globalización pasivamente, sin cambiar estructuras, ni leyes, ni organizaciones, ni siquiera un cambio de actitud, y se han quejado que intempestivamente se nos está marginando.
Los ingenieros de hoy reconocemos las grandes oportunidades de actuar unidos, organizados, con una nueva mentalidad de inteligencia y desafío, y aceptamos los compromisos intransferibles que significa participar como ingenieros de calidad mundial, que implica un formidable esfuerzo de modernización, trabajo, actualización y valorización, adaptar nuevos paradigmas para alcanzar competencia mundial, y además concertación para medirnos de frente con los grandes consorcios mundiales.
Estamos concientes, muy concientes, que fortalecer nuestra ingeniería para hacerla moderna y competitiva reclama grandes sacrificios, unidad e inteligencia. Además, reconocemos el sentido de urgencia con el que debemos actuar y cambiar nuestras estructuras basándonos en el conocimiento, la investigación, el desarrollo tecnológico y la imaginación; así como formar una ingeniería financiera que soporte la alianza de todos los ingenieros, en los sectores donde se desempeñen.
Estamos trabajando para romper inercias y transformar la organización de la ingeniería para alinear todos los vectores fuerza a una sola función objetivo: Maximizar el desarrollo económico sostenido, sustentable, con empleo y políticas distributivas; estrategias, nuevamente unidad; participación integral, eliminar restricciones y obstáculos innecesarios, compartir riesgos, basarse en el conocimiento, en la investigación y el desarrollo tecnológico, en nuestra capacidad de realización y en la integridad. Deben reflejarse todas ellas en las acciones de la ingeniería.
Las metas: Eliminar rezagos, combinar la construcción de la infraestructura productiva con proyectos industriales sustentados en el conocimiento y la tecnología que genera en el mayor impacto en el desarrollo económico. Pero hay un imperativo, la infraestructura de México debe realizarse mayoritariamente por mexicanos y por empresas mexicanas. Esta no es una medida de proteccionismo, ni tampoco de favoritismos a la ingeniería.
Los ingenieros mexicanos demandamos solamente un trato equivalente al que se le da a los extranjeros y un apoyo similar al que los gobiernos de los países desarrollados brindan a sus productores, no pedimos más, pedimos igualdad. Pero mientras mayor sea el contenido nacional, se construirá una cadena de valor que acelere el crecimiento de la economía interna.
Debemos terminar con los contratos llave en mano. Es demostrable que las externalidades positivas en la economía por utilizar ingeniería mexicana, impulsa la economía interna, activa 39 ramas de la producción, desarrolla la industria de bienes de capital, da empleo a mexicanos y su costo real para el país resulta al menos 20 por ciento más económico en realidad.
El financiamiento puede conseguirse si los proyectos que proponemos son rentables. El contenido nacional debe financiarse en pesos y la tecnología debe lograrse con alianzas y transferirse inteligentemente en todo contrato celebrado con empresas extranjeras. Los ingenieros y científicos mexicanos tienen demostrada capacidad para absorber tecnología, adaptarla y mejorarla. La formación y desarrollo del capital intelectual es el soporte fundamental para lograr estas ambiciosas metas.
México valdrá lo que valgan sus hombres. La educación es un camino de libertad que la ciencia brinda al talento, al estudio y a la constancia. En nuestro país, la matrícula total de licenciatura en 2002 fue de un millón 700 mil alumnos, de los cuales 600 mil corresponden a ingeniería, es decir, el 33 por ciento de la matrícula en licenciatura estudian ingeniería, pero no los estamos aprovechando. En este renglón se tuvieron en 2002, 70 mil egresados de ingeniería y 43 mil titulados en ella.
Es inaplazable aprovechar esta enorme fuerza de la juventud, cargada de grandes valores e idealismo, y que anualmente se incorpora en forma dispersa al capital humano de la ingeniería. Debemos concentrarla, orientarla y continuar formándola, con la más alta calidad y en las tecnologías asociadas a los proyectos detonadores.
Ahora, desde su formación profesional, los estudiantes van a fortalecer su compromiso desarrollando la ingeniería social para penetrar en las pequeñas comunidades a mejorar viviendas, escuelas, orientar la artesanía y convertirla en industria tecnificada.
En resumen, ese gran grupo de mexicanos deberá coadyuvar a abatir la pobreza y apoyar a los municipios para formular y aplicar planes de desarrollo factibles y productivos; dar nuevas oportunidades a la comunidad, crear empleos, formar emprendedores y organizar la producción a través del gran grupo de estudiantes de ingeniería.
El desarrollo tecnológico será, sin duda, el factor determinante para incrementar la competitividad, para llevarla a calidad mundial y concentrar a nuestros investigadores en la absorción y aplicación de las tecnologías más avanzadas, precisamente en los proyectos detonadores de la economía nacional.
El propósito de la ingeniería en este empeño es generar una reacción en cadena de valores físicos, económicos, éticos y productivos, que en conjunto puedan llevar a un crecimiento del 7 por ciento del Producto Interno Bruto, esto es muy factible si trabajamos organizadamente.
Pero también debemos pensar, que debemos trabajar en forma acompasada con los demás segmentos de la economía. Los proyectos que vienen requerirán de un enorme trabajo de asimilación tecnológica. Habrá que atraer a los mejores científicos, revisar incentivos y definir nuevas políticas nacionales.
Los siguientes oradores del día de hoy presentarán las acciones específicas que en los diversos sectores se irá comprometiendo la ingeniería mexicana. Por ejemplo, el Colegio de Ingenieros Civiles de México celebró la semana pasada su LX aniversario con un formidable congreso nacional, derivado del cual este Colegio presenta hoy 109 proyectos de infraestructura, que son detonadores del desarrollo económico y que fueron analizados y revisados por más de un año. Felicitamos efusivamente, muy efusivamente, al ingeniero Jorge Pérez Montaño por su labor incansable y productiva, y a su Colegio por esta trascendente aportación a la nación que será presentada enseguida por el doctor Felipe Ochoa Rosso.
Es obvio que el Colegio conserva, por supuesto, el patrimonio de este importante paquete de proyectos, no porque sea de él, no porque sea del Colegio, sino porque el Colegio tiene la responsabilidad de seguirlo promoviendo en todos los foros, ante todos los grupos, ante todos los candidatos, ante todos los financieros, y su misión terminará cuando estos proyectos hayan sido realizados y terminados.
Solicitamos, por lo pronto, a la Comisión de Seguimiento, de Formación y Desarrollo de Capital Físico que revise y apoye las 109 obras de infraestructura del Colegio de Ingenieros Civiles de México y que se difundan ampliamente y queden dentro de un anexo del Acuerdo de Chapultepec.
De igual o mayor importancia serán los postulados que contendrán las participaciones del doctor Enrique Villa Rivera, del ingeniero Alfredo Elías Ayub, del licenciado Manuel Medina Mora y, por supuesto, del ingeniero Carlos Slim, quien sellará el compromiso de la ingeniería mexicana con el Acuerdo de Chapultepec que es, sin duda, el compromiso de la ingeniería mexicana con nuestro país.
El ingeniero Carlos Slim me pidió que informara a ustedes que se crea un fondo inicial para estudios de infraestructura. Este fondo se crea inicialmente con cien millones de pesos, y se constituye el Fideicomiso para Estudios y Proyectos de Ingeniería para Infraestructura. Este fideicomiso está creado con fondos públicos y privados, 40 por ciento son públicos, 60 por ciento son privados.
El Consejo Técnico del Fideicomiso que decidirá cuáles son los proyectos que serán desarrollados, está formado por las siguientes personalidades: El arquitecto Jorge Fernández Varela -todos son representantes de los grupos que participan en el fondo-, el ingeniero Federico Martínez, el ingeniero Eugenio Larios Alanís, el ingeniero César Herrera, el ingeniero Nezahualcóyotl Salvatierra López, el ingeniero Miguel Angel Reta Martínez; un servidor, Fernando Echegaray Moreno; el ingeniero Jorge Pérez Montaño, el maestro en ciencias Gerardo Ferrando Bravo, el ingeniero químico Jaime Lomelín Guillén, el ingeniero Gilberto Borja Navarrete, el ingeniero Guillermo Guerrero Villalobos, el ingeniero Andrés Moreno Fernández, el ingeniero Daniel Díaz Díaz, el doctor Felipe Ochoa Rosso y el ingeniero Jorge Borja Navarrete.
La UMAI y las asociaciones, institutos, academias, cámaras y sociedades relacionadas con la ingeniería, construyen ya una formidable alianza con sus ingenieros de mayor talento, líderes, funcionarios, directivos y académicos, para enfocar la fuerza de la ingeniería en un solo objetivo: El desarrollo acelerado, sustentable y competitivo de México.
Desde este Palacio de Minera, el recinto más puro y noble de la ingeniería mexicana, respetuosamente invitamos a las demás profesiones y a los demás grupos organizados del país a dar el segundo paso, presentar sus propuestas y acciones, y comprometerse patrióticamente con el destino de México.
Moderador:
Tal como lo dijo el ingeniero Echegaray, escuchemos en seguida al doctor Felipe Ochoa Rosso, miembro del Consejo Nacional de Infraestructura.
Discurso del doctor Felipe Ochoa Rosso, miembro del Consejo Nacional de Infraestructura.
Distinguidas personalidades gubernamentales y de organismos no gubernamentales, y de la sociedad que nos acompañan en este honorable presidium; compañeros ingenieros convocados por la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, señoras y señores, compartimos los aquí presentes el convencimiento de que México está listo para un salto cuántico en materia de desarrollo económico.
La ingeniería organizada se ha planteado la necesidad urgente de aprovechar el posicionamiento del país expresado en las consideraciones del Acuerdo y en sus planteamientos sociales, para hacer de México, en la coyuntura de la mundialización contemporánea a la cual no podemos sustraernos, pero sí aprovechar, un país de clase mundial para superar el subdesarrollo. Para ello necesitamos una estrategia que permita crecer a la planta productiva, fundamentalmente a las Pymes y a las medianas empresas vinculadas con las empresas grandes.
Y es claro que lo que necesitamos es trabajo para poder crecer. Si tenemos trabajo y podemos crecer tendremos una opción real de hacernos competitivos, de adquirir la tecnología y de tener mejores sistemas de gestión y operación, pero sólo con más trabajo.
Convencidos estamos los ingenieros de la estrategia de detonar un mayor desarrollo con base en el crecimiento acelerado de la infraestructura física. Esto sustenta, el que el Acuerdo de Chapultepec lo suscriba hoy el gremio que construyó la infraestructura, cuyo valor de casi 20 millones de millones de pesos permitió crecer al país.
Reconocemos la importancia del desarrollo del capital físico, con las seis condiciones que señala el Acuerdo, y nos permitimos añadir una condición más que ya la señalaba el presidente de la UMAI, que la parte sustantiva de este capital la realice la cadena de la infraestructura nacional, para que crezca el mercado interno, y con ello crezca el PIB nuestro y no sólo contribuyamos al crecimiento de los PIB de los países de nuestro intercambio comercial.
Si vamos a crecer con la infraestructura, esto debe ser sólo si la realizan las empresas mexicanas de la cadena, para generar el empleo en sus cerca de 40 ramas industriales, con un gran efecto multiplicador del ingreso. Esto es, sólo si la ejecutan sustantivamente las empresas nacionales, tiene sentido práctico el detonar el crecimiento con la infraestructura, es por ello que reiteramos que sí, sí importa quién haga la infraestructura.
Surgen voces que nos obligan a reflexionar cuando señalan que la visión que apuesta a la infraestructura física como vía para detonar el crecimiento se quedó anclada en el siglo pasado. Y la reflexión nos conduce a considerar en detalle el caso actual de China, que apostó con los resultados espectaculares que conocemos, al crecimiento económico, acelerado y sostenido, con base en la industrialización y en la infraestructura física, con el motor de sus propias empresas privatizadas.
El detonar el crecimiento con la infraestructura requiere de una planeación de largo plazo y de programas fundamentados para impulsar el desarrollo regional equilibrado y mejorar sustancialmente la competitividad logística de la planta productiva.
Ha sido la iniciativa del Colegio de Ingenieros Civiles de México, que el esfuerzo participativo de un grupo de trabajo en equipo, sin precedentes, haya permitido fundamentar un catálogo nacional de proyectos prioritarios para acelerar el crecimiento económico del país. Este ha sido un esfuerzo que permitirá avanzar al Acuerdo que hoy suscribe la ingeniería del país.
Como portavoz del grupo de trabajo del Colegio, señalo, los 109 proyectos han sido estructurados con una tipología que cubre la infraestructura rezagada, que atiende la infraestructura demandada por el sector productivo y que anticipa la infraestructura que contribuye a acelerar el desarrollo. El catálogo incorpora sólo proyectos que responden a objetivos nacionales, siendo los regionales responsabilidad de las mesorregiones.
Los proyectos se seleccionaron con base en aquellos que contribuyen a detonar el desarrollo económico, que aseguran en el largo plazo la demanda de productos y servicios que ofrece el Estado, que incrementan la productividad y que apoyan a la prevención de desastres regionales.
La cartera de 109 proyectos prioritarios contribuirá a un desarrollo regional más equilibrado para mitigar el efecto de la asimetría que persiste y que resulta urgente revertir para evitar riesgos de soberanía.
La cartera de los 109 proyectos incorpora un importante componente de prevención de desastres naturales para evitar pérdidas económicas que deben sustentar usualmente los grupos poblacionales más desprotegidos en el sureste del país.
El acervo de proyectos incorpora también de manera prioritaria a proyectos para el desarrollo rural e incluye particularmente los destinados a la previsión, control y remediación de cuentas en apoyo al desarrollo sustentable del país.
Es ahora necesario que conjuntamente integremos la agenda de la ingeniería para dar continuidad a este esfuerzo y nos sirva como hilo conductor de los pasos a seguir.
Para ser considerados en la agenda, concluyo proponiendo tres tópicos que considero fundamentales: La constitución de un organismo o comisión nacional de fomento a la infraestructura, que abrevando en los muy positivos logros obtenidos con el diálogo constructivo público-privado que en la materia se ha tenido en el pleno del Consejo Nacional de Infraestructura, permita avanzar en la constitución de un organismo al más alto nivel de carácter operativo, que como en el caso de la vivienda, promueva, fomente, coordine y avance la competitividad del país por la vía de la infraestructura.
Asimismo, el planteamiento que permita estructurar un cluster energético con las empresas del Estado como punta de lanza, esto es, la conformación de un agrupamiento industrial vinculado de empresas nacionales grandes, medianas y Pymes, que aprovechan los más de 40 mil millones de dólares anuales que compran las paraestatales en bienes, servicios y tecnología, y que serían una palanca esencial para el desarrollo industrial de lograr conjuntamente la participación sustantiva del agrupamiento.
Por último, en la agenda deberá estar el programa de preparación de la ingeniería. En efecto, para la instrumentación del Acuerdo en su vertiente de infraestructura y con el objetivo de acelerar el crecimiento en los próximos cinco años, el reto de la preparación resulta central. Necesitamos preparar a las empresas, necesitamos reforzar la adquisición y uso de tecnologías, y necesitamos particularmente prepararnos para motivar con estándares internacionales y una visión del mundo globalizado, pero participativo y no sólo receptivo, a las nuevas generaciones de ingenieros que el país necesita.
No es fácil el camino, pero la ingeniería organizada, trabajando en unidad como hasta ahora, estará a la altura del reto, como lo hemos estado a través de nuestra historia, y es así como desea patentarlo nuestro Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México, el ingeniero Jorge Pérez Montaño.
Discurso de Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México, ingeniero Jorge Pérez Montaño
Muchas gracias doctor. Bueno, ya oyeron ustedes cómo trabajamos los ingenieros civiles, con pasión, con amor a México, con trabajo en equipo, con definición del país que queremos y al que debemos aportar lo mejor que tenemos. Los ingenieros civiles mexicanos celebramos apenas, hace unos días, 60 de nuestros primeros años y vamos por más y queremos más.
Los ingenieros civiles estamos a punto de tener ya, según el ingeniero Andrés Moreno, director técnico de nuestro Congreso, de tener las conclusiones, las grandes conclusiones de nuestro Congreso de la semana pasada.
Pero éstas, el programa de acciones prioritarias de infraestructura, ya está listo, los civiles ya tenemos las botas y el casco puesto, ya estamos listos, y estamos listos para trabajar por México y por la ingeniería mexicana, me voy a permitir dejarle este ejemplar al señor ingeniero Carlos Slim, de lo que es el programa de acciones prioritarias que todo el Colegio de Ingeniero Civiles de México le ofrece a la sociedad, muchas gracias.
Moderador:
Escuchemos al señor director general del Instituto Politécnico Nacional, doctor Enrique Villa Rivera.
Discurso de Director General del Instituto Politécnico Nacional, doctor Enrique Villa Rivera.
Muy distinguidas personalidades del presidium, estimados colegas ingenieros de nuestro país, señoras y señores, agradezco en nombre de la institución que represento, la invitación que hemos recibido para participar en este importante evento convocado por los colegios, por los colegas ingenieros de México y agrupados por la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros AC.
Uno de los problemas más severos presente en nuestro país desde hace ya varios años, cuyas repercusiones se manifiestan en todos los órdenes de la vida nacional es, sin duda, el bajo crecimiento económico, el insuficiente crecimiento económico. Los últimos tres sexenios se ha mantenido una tasa anual promedio de 2.2 por ciento con buenos resultados en uno o dos años, pero que no ha sido posible sostener por más tiempo.
Este dato contrasta dramáticamente con el crecimiento de la población económicamente activa del 3.4 por ciento en el mismo periodo; lo delicado de la situación puede sopesarse con facilidad.
En este tema parece haber consenso, es indispensable elevar la tasa de crecimiento económico ya que de esto depende la capacidad y las condiciones para mejorar en otros aspectos relevantes como equidad en la distribución del ingreso, incremento del empleo y mayor disponibilidad de recursos públicos para apoyar la educación, salud, vivienda y seguridad, entre otros.
De diferentes maneras esto mismo se plantea en los cinco objetivos nacionales del Acuerdo de Chapultepec suscrito por el Instituto Politécnico Nacional, la relación de propuestas y acciones prioritarias que resultaron del XXIII Congreso Nacional de Ingeniería Civil que se han comentado recientemente, las medidas para rescatar la planta productiva nacional propuesta por la Cámara Nacional de la Industria y la Transformación y de alguna manera recogidas por las plataformas de los partidos y candidatos que contienden por la Presidencia de la República.
No obstante la coincidencia en la apreciación, el consenso no parece ser tan amplio cuando se detallan cuáles y en qué aspectos hay que hacer cambios para lograr el crecimiento económico. A pesar de todas las diferencias que pudieran existir, incrementar la productividad y la competitividad parece ser también un denominador común.
Es precisamente en estos rubros que la formación de los recursos humanos altamente calificados y las capacidades para la innovación tecnológica se constituyen en factores estratégicos y donde las instituciones de educación superior y los centros de investigación nacional jugamos un papel relevante.
Parafraseando al ingeniero Slim, romper la fuerza gravitacional del subdesarrollo requiere, indudablemente, para mí, de las aportaciones de la educación superior. Las casas de estudio tenemos como una de nuestras tareas la vinculación con el sector productivo, público, social o privado, para incorporar el conocimiento que generamos de manera continua en procesos y productos, con el propósito de fortalecer la relación con el entorno.
En el ámbito educativo tenemos, por supuesto, que incrementar las capacidades de infraestructura para la investigación y el desarrollo tecnológico, así como la calidad de los servicios que prestamos; por supuesto, tendremos que promover reformas internas que orienten la formación hacia la aplicación más creativa del conocimiento, aquí los ingenieros tenemos mucho que ver, y la innovación mediante programas más prácticos y experimentales y mayores opciones de formación a lo largo de la vida, en espacios más abiertos, con múltiples oportunidades de entrada y de salida.
Por lo que se refiere al sector productivo, el espacio de esta interacción con las instituciones de educación superior y centros de investigación es potencialmente muy amplio para aprovechar plenamente los avances generados en éstas, pero por supuesto hay que reconocer sus diferencias y sus propias características.
Baste señalar que las micro, pequeñas y medianas empresas nacionales representan alrededor del 98 por ciento de los establecimientos, el 40 por ciento del empleo nacional y el 20 por ciento del valor agregado.
Se trata de un sector heterogéneo, disperso, pero estratégico para el país, cuya participación debería ser más decidida en la competitividad, la productividad y el empleo, apoyados por las instituciones de educación superior.
El fenómeno de una economía basada en el conocimiento demanda nuevas y más eficaces inversiones que incrementen y diversifiquen la matricula, modifiquen cualitativamente el perfil de los nuevos egresados y fortalezcan las capacidades de investigación y su aplicación. El mejoramiento de la competitividad del país pasa, entre otras, por este tipo de tareas que corresponden en amplia medida al sector educativo.
Por lo tanto, una política económica de largo aliento tendrá que considerar tanto la infraestructura productiva como la inversión en educación superior, en investigación y en desarrollo tecnológico. Las políticas de fomento, en su más amplia concepción, son instrumentos indispensables para el mejoramiento del sector y para todo el conjunto de economía.
Entre ellas, no debemos relegar la importancia de los estímulos, la protección de la propiedad intelectual y su papel como garante de la inversión, así como el desarrollo de nuevas estrategias, como las incubadoras de empresas para la generación de nuevas empresas y nuevos empleos.
Una vinculación que genere apoyos, mejoramiento y complementariedades recíprocas, reclama también mecanismos más flexibles que reconozcan los fines, necesidades y los tiempos del sector productivo, y su necesaria compatibilidad con los fines trascendentes o trascendentales de la educación.
Para ello se requiere una visión integral del largo aliento que estimule la contribución ordenada y armonizada de todos los actores que participan en este proceso, las políticas públicas de los gobiernos, los empresarios y las propias instituciones educativas, modificando las condiciones estructurales que aseguren la consolidación de un modelo de innovación tecnológica con mayor impacto en la competitividad y en el desarrollo.
Se trata, al final de cuentas, de uno de los temas cruciales para el desarrollo del país, en donde las instituciones de educación superior y los centros de investigación de nuestro país juegan un papel muy importante, muchas gracias.
Moderador:
Vamos a continuar escuchando al director general de la Comisión Federal de Electricidad, ingeniero Alfredo Elías Ayub.
Discurso del Director General de la Comisión Federal de Electricidad, ingeniero Alfredo Elías Ayub.
Alfredo Elías Ayub: Señor licenciado Alejandro Encinas, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, señor licenciado Enrique Peña Nieto, Gobernador del Estado de México; arquitecto Pedro Cerisola, Secretario de Comunicaciones y Transportes; señor ingeniero Fernando Echegaray, Presidente de la UMAI; señor ingeniero Carlos Slim, Coordinador Técnico de Formación y Desarrollo de Capital Físico del Acuerdo de Chapultepec, señores directores de empresas paraestatales, de instituciones académicas, presidentes, expresidentes de colegios, cámaras y asociaciones, amigos y amigas ingenieros.
Agradecemos a nombre de mis compañeros ingenieros del sector público a la Unión Mexicana de Ingenieros el habernos invitado a participar en este evento, que es muestra palpable de cómo el trascendente Acuerdo de Chapultepec se convierte en realidades que mejoraran el nivel de vida de todos los mexicanos.
Formalizamos hoy, los ingenieros, de manera explícita, el compromiso de trabajar en pro de un conjunto de objetivos nacionales que han inspirado de manera implícita siempre a lo mejor de la ingeniería mexicana.
El Estado de Derecho, el desarrollo con justicia, la formación de capital humano, el desarrollo de capital físico y la reforma de la administración pública tal y como se conciben en el documento del Acuerdo, conforman un fórmula virtuosa en la que las acciones en un campo refuerzan las posibilidades de éxito en los demás.
Vistos en su conjunto, la estrategia que propone el Acuerdo de Chapultepec constituye una verdadera carta de navegación, capaz de llevar a México aceleradamente al nivel de desarrollo al que aspiramos todos.
Los ingenieros mexicanos, como parte de la sociedad civil, nos sumamos con convicción y entusiasmo a la tarea de impulsar este proyecto de país en sus diversos aspectos.
Por formación y vocación resulta evidente que nuestra contribución específica más importante habrá de darse en torno al objetivo de acelerar el desarrollo de capital físico y humano de nuestro México, y aquí la buena noticia es que los ingenieros nos hemos sumado ya con hechos a la consecución de estos objetivos y hemos puesto manos a la obra para hacerlos realidad.
Sabemos que en el mundo global de hoy, las empresas difícilmente serán competitivas de sus mercados si operan en un contexto de infraestructura deficiente. Sin acceso a infraestructura energética, de agua, de salud, de transporte y comunicaciones, competitiva en precio y de alta calidad, la empresa más eficiente naufragará en los mercados internacionales.
Tenemos la convicción, pues así lo muestra la experiencia de otros países, de que contar con una infraestructura competitiva, de clase mundial, es un objetivo que se puede alcanzar en un plazo relativamente corto, más aún, la construcción de infraestructura anticipada siempre ha sido un camino que acelera el desarrollo, así ha sucedido en el caso de los países desarrollados, y así debe ser el caso de México.
Quienes dudan de la construcción de la infraestructura anticipada no han podido medir en realidad sus beneficios, lograrlo requiere de un ejercicio de planeación a largo plazo que establezca de manera detallada lo que hay que hacer. Así, los ingenieros mexicanos, convirtiendo ya en realidades los postulados del Acuerdo de Chapultepec, presentamos en esta reunión avances concretos.
Como se ha dicho, coordinados por el Colegio de Ingenieros Civiles hemos podido definir los 109 proyectos de infraestructura más importantes para el desarrollo del país.
Se cuenta ya y se ha entregado a esta Dirección Técnica del Acuerdo, un documento con los proyectos debidamente priorizados y elaborado con estricto rigor técnico y financiero que puede y debe servir de guía y programa de trabajo para los gobiernos por venir, independientemente de su signo partidario.
Se trata de un documento que marca los proyectos indispensables para el desarrollo del país y es nuestra aspiración que como tal sea asumido por los próximos gobiernos, sea cual sea su signo, y por la sociedad toda.
Adicionalmente, está también en marcha, la muy valiosa iniciativa que se ha anunciado aquí por el ingeniero Echegaray, de crear un fondo que financie los estudios de ingeniería y factibilidad de los proyectos de infraestructura para que éstos sean desarrollados por empresas mexicanas.
De esta forma comienza a perfilarse con claridad el qué hacer para cumplir con el cuarto objetivo del pacto, referido en la infraestructura para el desarrollo. Respecto a los medios con los cuales llevar a cabo los proyectos escucharemos enseguida las propuestas que en materia financiera nos hará nuestro amigo el licenciado Medina Mora, y estoy seguro de que nos abrirán un panorama ciertamente optimista en el tema del con qué.
En este campo, me parece indispensable desarrollar esquemas de complementariedad entre el sector público y el sector privado para el financiamiento de infraestructura, pues es evidente, y lo digo como funcionario público, que ninguno de los dos por sí solo, ni el sector público ni el sector privado, puede movilizar la cantidad de recursos completa que el país requiere, necesitamos el acuerdo y el esfuerzo de ambos en conjunto.
Contamos ya con experiencias interesantes en este sentido, pero al igual que en el resto del quehacer político y social, debemos fortalecer el marco jurídico e institucional y comprometernos todos a respetarlo, como atinadamente se establece en el Acuerdo de Chapultepec; sólo así podremos multiplicar las posibilidades de canalizar recursos a la construcción de infraestructura.
Para finalizar, quiero señalar que estoy convencido de que los ingenieros debemos de salir de nuestros espacios gremiales muy respetables y en los que hemos estado mucho tiempo, y de nuestros espacios profesionales, para comunicar y convencer a la sociedad en su conjunto, de la impostergable necesidad de asumir el desarrollo de la infraestructura como tarea prioritaria para el país, lo hacemos en nuestros congresos, pero tenemos que llevar y convencer a la sociedad en su conjunto.
Estimados amigos y amigas, somos muchos quienes estamos empeñados en inyectarles nuevos bríos a la ingeniería mexicana, y la mayoría estamos en este recinto. Los ingenieros mexicanos queremos ser punta de lanza para que México reencuentre el camino de la competitividad y el crecimiento económico, y por esa vía lleguemos a superar desigualdad y pobreza, estoy seguro de que participar en este amplio y generoso empeño colectivo que significa el Acuerdo de Chapultepec, es la mejor manera para lograrlo, muchas gracias.
Moderador:
Efectivamente, vamos a escuchar ahora al licenciado Manuel Medina Mora, expresidente de la Asociación Mexicana de Bancos.
Discurso del licenciado Manuel Medina Mora, expresidente de la Asociación Mexicana de Bancos
Señores miembros del presidium, a los ingenieros mexicanos que ustedes representan hoy aquí, señoras y señores, agradezco la oportunidad para estar en esta ceremonia donde se firma el compromiso de la ingeniería mexicana con el Acuerdo de Chapultepec.
Dos iniciativas de la mayor relevancia, el proyecto, el conjunto, la cartera de proyectos de infraestructura que presenta la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros y las propuestas del Acuerdo de Chapultepec, que subrayan ambas la necesidad de enfocarnos y concentrarnos en lo que debe ser el tema fundamental de nuestro país, el de su crecimiento y desarrollo.
Todos aceptamos que el país que ha perdido competitividad, no es que necesariamente se hayan hecho mal las cosas, simplemente hay quienes han avanzado más rápido, y ello es suficiente para que México se rezague.
Uno de los elementos que más ha incidido en esa menor competitividad es nuestra infraestructura, nuestra infraestructura física como lo plantea claramente el Acuerdo de Chapultepec, como una de las necesidades fundamentales de construcción en el siglo XXI.
En un mundo crecientemente interdependiente, sea para abastecer materias primas, manufacturar productos o alcanzar un mercado, es necesario contar con la infraestructura correcta, amplia, suficiente, que permita el traslado de personas, materiales, productos y hasta conocimientos, para la realización de cualquier actividad económica.
Hay que hacerlo con eficacia, a bajo costo, de otra manera perdemos ventajas y oportunidades; no sólo eso, generamos distorsiones que van a requerir y demandar recursos para solucionarlos. Parte sustancial de ello, como decimos, es la insuficiencia de infraestructura de todo tipo.
Qué bueno que el día de hoy escuchamos una propuesta que ataca esta problemática, que señala proyectos específicos, más de cien, en muy diversos campos que atienden desde el tema energético hasta el de vivienda, el de transporte hasta los parques industriales y corredores turísticos, en fin, un sinnúmero de proyectos que amerita el que todos trabajemos por ellos.
Por su importancia directa como por la derrama y beneficios que generan, seguramente al realizarlos impulsaremos el potencial económico, la competitividad logística y el desarrollo social de nuestro país.
Me detengo en un aspecto íntimamente vinculado al desarrollo de la infraestructura, el de su financiamiento, ahora y a diferencia del pasado, es posible encontrar la disponibilidad de recursos a proyectos de gran tamaño en nuestro país, con plazos largos de maduración como los que demandan los enunciados aquí. La coyuntura interna y externa es altamente favorable, los mercados financieros nacionales e internacionales presentan una amplia disponibilidad de recursos financieros, debemos aprovecharlo.
Existen recursos para el financiamiento de infraestructura en ambos mercados, el nacional y el internacional, y hay un gran interés de inversionistas institucionales por el perfil de riesgo-rendimiento que caracteriza este tipo de proyectos y por nuestro país.
Hemos avanzado mucho en los años recientes en el financiamiento a la vivienda, toca ahora el turno de la infraestructura que debe sumarse a esta canalización; en vivienda hemos logrado plazos ya para las familias mexicanas de 20 años, tasas fijas durante los 20 años, menores en algunos casos al 9 por ciento en plazos de hasta 20 años.
Toca el turno ahora de un vigoroso financiamiento para proyectos de infraestructura, fórmulas creativas que permiten alcanzar nuevos mercados financieros también están disponibles. Podríamos ilustrarlo con muchos casos, me detengo sólo en uno que ejemplifica el acceso a capitales de riesgo, no sólo financiamiento en deuda, muy reciente, y es la oferta pública accionaria del Grupo Aeroportuario del Pacífico, 14 veces sobresuscrito en el exterior y seis veces sobresuscrito en México, alcanza un monto cercano a mil millones de dólares, un billón de dólares.
Una muestra del interés de los mercados financieros por este tipo de operaciones, por apoyar infraestructura viable bien planteada, los organismos multinacionales, multilaterales acuden ahora con más insistencia a mercados locales de deuda en Latinoamérica, y México es el principal mercado, consiguen estos recursos también para apoyar este tipo de proyectos.
Toca ahora el turno de este financiamiento de infraestructura, y qué mejor comienzo que este paquete de más de cien proyectos que hoy se han presentado fruto de la creatividad de la ingeniería mexicana, que también se insertan en el Acuerdo de Chapultepec, Acuerdo que desde luego la Asociación de Bancos de México y los grupos financieros de México hemos suscrito, y que juntos todos podemos detonar para lograr un mayor crecimiento, elevar la competitividad de México y contribuir así a su mejor desarrollo y bienestar. Muchas gracias.
Moderador:
Se procede enseguida a la firma del Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo por las siguientes asociaciones de ingeniería: Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, UMAI, ingeniero Fernando Echegaray Moreno, Presidente; Cámara Nacional de Empresas de Consultoría, maestro Miguel Angel Reta Martínez, Presidente; Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico AC, AVIAT, doctor Leonardo Ríos Guerrero, Presidente; Academia de Ingeniería, maestro en ciencias Gerardo Ferrando Bravo, Presidente electo; Foro Consultivo Científico y Tecnológico, doctor José Luis Fernández Zayas, Presidente; Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, ingeniero Fernando Manzanilla Sevilla, expresidente; Academia de Ingeniería Ambiental, ingeniero Jaime Lomelín Guillén, Presidente; Federación de Colegios de Ingenieros Agrónomos de México, ingeniero Ernesto Guajardo Maldonado, presidente; Colegio de Ingenieros Civiles de México, Presidente, ingeniero Jorge Pérez Montaño; Federación Mexicano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias Ambientales, Presidente, ingeniero Francisco Chozas Rizo; Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, Presidente, maestro en ciencia Leopoldo Lieberman; Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería, ANFEI, Presidenta, ingeniera Enriqueta González Aguilar; Colegio de Ingenieros Petroleros de México, Presidente, doctor Heber Cinco Ley; sociedad de Exalumnos de la ESIME, Presidente, ingeniero Sergio Viñals Padilla; Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, ingeniero Erick Moreno Mejía, Presidente; Sociedad Mexicana de Ingenieros Administradores, ingeniero José Luis Nava Díaz, Presidente; Colegio de Ingenieros Mexicanos en Aeronáutica, Presidente, ingeniero Alberto Vargas Contreras.
Una vez estampadas, las firmas podemos celebrarlo con un gran aplauso
Moderador:
Señoras y señores escuchemos enseguida el mensaje del ingeniero Carlos Slim Helú.
Discurso del ingeniero Carlos Slim Helú, Presidente del Grupo CARSO
Carlos Slim Helú:
Buenas noches, señor licenciado Alejandro Encinas, Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señor licenciado Enrique Peña Nieto, Gobernador del Estado de México y representante de la Conago; señor arquitecto Pedro Cerisola, Secretario de Comunicaciones y Transportes; señor ingeniero Luis Ramírez Corzo, Director General de Petróleos Mexicanos; señor ingeniero Alfredo Elías Ayub, Director de la Comisión Federal de Electricidad; señor licenciado Cristóbal Jaime, Director de la Comisión Nacional del Agua; doctor Enrique Villa Rivera, Director General del Instituto Politécnico Nacional; ingeniero Fernando Echegaray, Presidente la UMAI, de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros; maestro en Ciencias Gerardo Ferrando Bravo, Presidente electo de la Academia de Ingeniería; licenciado Manuel Medina Mora, Director General de Banamex y representante de la Asociación Mexicana de Bancos, distinguidos miembros del presidium, compañeros ingenieros y miembros de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec, señoras y señores.
Es para mí un orgullo que en este acto histórico los ingenieros de México, a través de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingeniería, UMAI, nos sumemos y comprometamos juntos en estudiar, planear, proponer y trabajar en la realización de la infraestructura mexicana que tantos rezagos tiene, no se trata simplemente de sumarse al Acuerdo de Chapultepec y manifestar nuestras buenas intenciones.
Se trata de que la ingeniería mexicana asuma nuevamente su responsabilidad en la construcción del México moderno con las más avanzadas y competitivas comunicaciones, puertos, infraestructura turística, telecomunicaciones, servicios públicos eficientes de electricidad y agua, vivienda, servicios de agua que con redes modernas que reduzcan desperdicios, los saneen y los reciclen.
Construir también la infraestructura para explotar nuestra riqueza petrolera con la más avanzada ingeniería y tecnología mexicana desarrollada o absorbida de terceros.
Fue en el siglo XX que los ingenieros mexicanos construyeron, comunicaron y transformaron un México rural y agrícola que crecía vertiginosamente y con una población que se multiplicaba siete veces, y que aun sin contar con los enormes recursos materiales, tecnológicos, humanos y financieros de los que hoy disponemos, transformaron a nuestro país.
Gracias a las políticas de Estado que se establecieron para la salud y la educación pública se aumentó sustancialmente la esperanza de vida de nuestra población y los grados académicos de la misma.
Hoy los ingenieros asumimos y proponemos para construir este México moderno cuatro puntos, -lo resumo yo en cuatro puntos-; primero, con estos más de cien proyectos nacionales prioritarios para el corto y mediano plazo, pero conscientes de que hay mucho más de carácter regional y local, y que también la dinámica de nuestro crecimiento multiplicará nuestras necesidades de infraestructura.
Estimamos que para este efecto se requiere una inversión en infraestructura del orden del 8 por ciento del PIB, es decir, el doble de la inversión actual, y es claro que esta inversión, por sus grandes efectos intereconómicos, especialmente si son hechos en México, generan mayor actividad de inversión en los sectores ligados directa e indirectamente, así como un gran empleo y mayor recaudación fiscal.
Sabemos que los recursos fiscales son y serán insuficientes, por lo que es necesario combinarlos con el ahorro social y con la inversión privada, como se plantea en el Acuerdo de Chapultepec, y sólo así, con esa inversión y con inversión romperemos la barrera del subdesarrollo.
Planteamos también un segundo punto, dejar de ser un país llave en mano, no sólo por razones económicas, financieras o fiscales, sino también para formar capital humano en ingeniería, ciencia y tecnología, y también desarrollar una creciente actividad de investigación, desarrollo y creación. En la nueva civilización, sin capital humano y conocimientos y su aplicación, nos hundiremos en el subdesarrollo.
En las sociedades agrícolas se luchaba por la tierra que se explotaba, explotando al hombre; hoy, en la sociedad del conocimiento se lucha por el conocimiento y por los mercados, no entreguemos el nuestro y frenemos las posibilidades de oportunidad de aprender y trabajar a nuestros jóvenes; no sólo por razones nacionalistas o ideológicas, sino por razones económicas, sociales y estratégicas; no se trata de cerrarnos, sino por el contrario, de abrirnos a la competencia y a la productividad que sólo podemos lograr si desarrollamos nuestro capital humano.
Nos hemos comprometido a impulsar la ingeniería mexicana, la construcción e instalaciones mexicanas; trabajemos también para que cada vez más tecnología, equipos y sus partes sean hechas en México. Ha habido el planteamiento para redondear las propuestas y compromisos que hoy acordamos y contraemos, que la banca mexicana plantea para financiar los proyectos viables que ofrezcan capacidad de pago y a las empresas de ingeniería y construcción fortalecidas por el trabajo para financiar su capital de trabajo.
Por último, y no menos importante, el cuarto punto que es la formación y desarrollo de capital humano, desarrollar la ingeniería mexicana, por lo que hoy se compromete este fondo que se mencionó por parte de nuestro Presidente de la UMAI; informó también como está integrado ese Consejo, pero asimismo adquirimos el compromiso de otorgar cinco mil becas a estudiantes destacados de ingeniería de todo el país, y de establecer también un centro virtual de información, estudio, investigación y desarrollo que se mantenga en la frontera mundial del conocimiento.
Señoras y señores, ¿cuánto tiempo durarán las condiciones favorables?, no lo sabemos, por lo que nuestros rezagos y oportunidades demandan actuar con un sentido de urgencia. Es también así como hoy el Acuerdo de Chapultepec rinde sus primeros frutos en los hechos, con la unidad, organización y compromiso de los ingenieros, gremio clave en la construcción del México moderno.
En efecto, las instituciones de la ingeniería mexicana que se han sumado al Acuerdo de Chapultepec proponen acciones concretas para alcanzar nuestros objetivos, los proyectos de infraestructura nacionales prioritarios, el compromiso de desarrollar y absorber tecnología y la ingeniería necesaria para formar más ingenieros de clase mundial y mantener en la red el desarrollo y el conocimiento de la ingeniería más avanzada.
Asimismo, la banca mexicana tiene y ofrece recursos financieros para desarrollar nuestro capital físico y el capital humano en el área de la ingeniería por la que pasa el conocimiento.
En este acto se plantean los qués, los cómos, los quiénes y los con qués que contribuyen sustancialmente con los objetivos de formación y desarrollo de capital físico, capital humano e impulsar el crecimiento económico sostenido con el empleo. Muchas gracias.
Moderador:
Señoras y señores, esta ceremonia ha concluido, pero antes de que se incorporen tengo dos avisos para ustedes. Primero, invitamos a todos los presentes a sumarse a la firma del Acuerdo Nacional, las mesas para hacerlo están dispuestas bajos los arcos atendidas por nuestras edecanes.
Segundo, mientras despedimos a los funcionarios que hoy nos han acompañado, ruego a los representantes de los diarios y periódicos que nos acompañan a acercarse para que en un momento más demos inicio a una conferencia de prensa que ofrecerán el ingeniero Carlos Slim, el doctor Felipe Ochoa Rosso y el ingeniero Fernando Echegaray Moreno. Muchas gracias, buenas noches |